Parolin buscó una salida negociada para Maduro antes de la intervención de EE. UU.

Parolin buscó una salida negociada para Maduro antes de la intervención de EE. UU.

El Vaticano, a través del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, intentó hasta el último momento evitar un desenlace violento en Venezuela y buscar una salida negociada para Nicolás Maduro antes de la operación militar estadounidense que terminó con su captura y traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.

Según una investigación publicada por The Washington Post, Parolin mantuvo en Nochebuena una reunión urgente y no anunciada con Brian Burch, embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, para conocer los planes de Washington respecto a Venezuela y presionar en favor de una vía diplomática que permitiera la salida del líder venezolano sin derramamiento de sangre.

De acuerdo con documentos gubernamentales citados por el diario estadounidense, el cardenal italiano reconoció que Maduro debía abandonar el poder, pero insistió en que se le ofreciera una ruta de escape segura, alertando del riesgo de una escalada violenta y de una mayor desestabilización regional.

Parolin, mediador para evitar la violencia

Durante varios días previos a la operación estadounidense, Parolin habría buscado contactar con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, con el objetivo de ganar tiempo y facilitar una solución negociada. En ese contexto, informó a las autoridades estadounidenses de que Rusia estaba dispuesta a conceder asilo a Maduro, con garantías de seguridad personal ofrecidas por el propio presidente Vladimir Putin.

Según personas familiarizadas con la oferta, la propuesta contemplaba que Maduro abandonara el país y se retirara de la vida política, una posibilidad que el líder venezolano terminó rechazando. Una semana después de la reunión en el Vaticano, fuerzas especiales estadounidenses llevaron a cabo una redada para capturarlo, una operación que, según las mismas fuentes, dejó decenas de muertos.

La Santa Sede, consultada por The Washington Post, lamentó la filtración de fragmentos de una conversación confidencial y afirmó que dichos extractos no reflejan con precisión el contenido ni el espíritu del intercambio mantenido durante el periodo navideño.

Un esfuerzo diplomático más amplio

La reunión en el Vaticano fue solo uno de los múltiples intentos fallidos —en los que participaron intermediarios estadounidenses, rusos, cataríes, turcos y actores internacionales diversos— para encontrar una salida que evitara una intervención armada.

El papel del Vaticano se inscribe en una línea diplomática constante. Parolin, que fue nuncio apostólico en Caracas, ha mantenido durante años un interés directo en la situación venezolana. La Santa Sede ya había intentado, sin éxito, mediar entre el régimen de Maduro y la oposición hace una década, y más recientemente había alentado el diálogo a través de clérigos de alto rango en el país.

El Papa León XIV, por su parte, había advertido públicamente contra el uso de la fuerza. En noviembre, tras conocerse la presencia de buques de guerra estadounidenses cerca de Venezuela, afirmó que “la violencia nunca trae la victoria” y que la clave estaba en buscar el diálogo.

Rusia, asilo y cálculo fallido

Según los documentos citados por el Post, Parolin transmitió a Washington la convicción de que Maduro había estado dispuesto a dejar el poder tras las elecciones de julio de 2024, ampliamente cuestionadas, pero que fue disuadido por su entorno más duro, temeroso de represalias.

El secretario de Estado vaticano también habría sugerido que Estados Unidos fijara una fecha límite clara para la salida de Maduro y ofreciera garantías a su familia. En privado, expresó estar “muy desconcertado” por la falta de claridad sobre los objetivos finales de Washington en Venezuela y pidió paciencia, cautela y moderación.

Pero la Casa Blanca optó por no esperar más y avanzar con la operación militar.

Advertencia final del Papa

Tras la caída de Maduro, el Papa León XIV volvió a insistir en la necesidad de una diplomacia orientada al diálogo. En una intervención reciente en el Vaticano, expresó su preocupación por el hecho de que una “diplomacia que promueve el diálogo” esté siendo sustituida por una “diplomacia basada en la fuerza”.

“La guerra ha vuelto a estar de moda”, advirtió el Pontífice, señalando el riesgo de que el recurso a la violencia se normalice como instrumento de política internacional.

En este contexto, los esfuerzos del Vaticano y del cardenal Parolin aparecen como un intento de contener la violencia, aun cuando no lograron impedir un desenlace que ha abierto una nueva etapa de incertidumbre para Venezuela y para la región.

Una diplomacia inmadura

El Vaticano corre el riesgo de quedarse atrás y confirmarse como un actor cada vez más irrelevante en la geopolítica mundial. Venezuela demuestra que los frutos de una diplomacia ingenua que solo habla de paz y no violencia puede provocar miles de muertos, decenas de miles de represaliados y millones de desplazados forzosos. La prioridad no debería ser la no violencia sino la justicia y la minimización del daño.

Hay que ir a una diplomacia madura, que aproveche la inigualable capacidad de obtener información que tiene la Iglesia y la autoridad moral que (cada vez menos) aún conserva para ser un actor serio y no una ONG desinformada.

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