Müller advierte contra una sinodalidad “democratizante” y reclama claridad doctrinal

Müller advierte contra una sinodalidad “democratizante” y reclama claridad doctrinal

El cardenal Gerhard Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha subrayado la necesidad de claridad doctrinal y eclesiológica frente a las interpretaciones ambiguas de la sinodalidad, tras participar en el primer consistorio extraordinario del papa León XIV, celebrado esta semana en el Vaticano.

En una entrevista concedida al programa The World Over, Müller explicó que, aunque el Papa propuso inicialmente cuatro temas para el encuentro —sinodalidad, misión, liturgia y gobierno de la Iglesia—, los cardenales optaron mayoritariamente por centrarse en la misión evangelizadora y la sinodalidad, dejando fuera el debate específico sobre la liturgia.

La liturgia no es el problema central, pero sí su uso ideológico

Preguntado por la ausencia del tema litúrgico, en un contexto marcado por las restricciones a la Misa tradicional, Müller señaló que la Santa Misa es el centro de la vida cristiana, pero que la cuestión actual no es doctrinal, sino pastoral y disciplinar: el modo de celebrar el rito antiguo o el nuevo.

A su juicio, los cardenales prefirieron dedicar el tiempo limitado del consistorio a los grandes desafíos externos que afronta la Iglesia —secularización, ateísmo, ideologías contrarias a la antropología cristiana— antes que a debates internos. No obstante, dejó claro que la liturgia sigue siendo esencial como culmen de la vida cristiana y adoración de Dios.

La Iglesia no es una democracia

El núcleo de la intervención de Müller se centró en la sinodalidad, un concepto que —advirtió— ha generado confusión en los últimos años. El cardenal insistió en que la Iglesia no es una democracia ni un parlamento, y que no puede ser gobernada según modelos políticos propios de los Estados modernos.

Según explicó, el consistorio sirvió para reafirmar una distinción fundamental: por un lado, el Sínodo de los Obispos, que pertenece a la estructura jerárquica de la Iglesia y ejerce autoridad en virtud del sacramento del Orden; por otro, la legítima cooperación de los laicos, basada en el sacerdocio común, pero sin confusión de funciones ni de autoridad.

Müller subrayó que esta distinción es clara en la teología católica, pero que en tiempos recientes “ha habido confusión en algunas mentes”, lo que hace necesario volver a una comprensión precisa de la Iglesia como sacramento de salvación, fundada por Cristo y no como una organización sociopolítica.

Crítica a los métodos sinodales recientes

El purpurado también se mostró crítico con los métodos de trabajo utilizados tanto en los sínodos recientes como en este consistorio, especialmente el predominio de dinámicas sociológicas y de pequeños grupos frente al debate teológico en asamblea plenaria.

Müller afirmó que muchos cardenales desearían recuperar el modelo clásico de consistorio, en el que cada cardenal puede intervenir públicamente con exposiciones breves y bien preparadas, dejando los trabajos en grupos reducidos para la fase final y no como punto de partida.

La crisis de la Iglesia es interna

Al abordar la situación general de la Iglesia, el ex prefecto fue tajante: la crisis actual no procede del exterior, sino de dentro. A su juicio, la confusión doctrinal, las ideas heterodoxas y la relativización de verdades asentadas —como la imposibilidad del diaconado femenino o la naturaleza sacramental del matrimonio— han debilitado la claridad del anuncio cristiano.

Müller recordó que la doctrina católica no es fruto de opiniones subjetivas ni de consensos circunstanciales, sino la transmisión fiel de la revelación recibida de los apóstoles, custodiada por el magisterio de los obispos en comunión con el Papa.

En este sentido, rechazó cualquier apelación al llamado “espíritu del Concilio” como justificación de rupturas doctrinales, señalando que las interpretaciones ideológicas posteriores al Vaticano II no pueden atribuirse al propio Concilio, sino a lecturas interesadas alejadas de la Tradición viva de la Iglesia.

Una advertencia clara al inicio del pontificado

Las palabras del cardenal Müller, pronunciadas en el contexto del primer gran encuentro del Colegio Cardenalicio bajo el pontificado de León XIV, constituyen una advertencia clara frente a los intentos de redefinir la Iglesia en clave política o sociológica.

Para el purpurado alemán, solo una Iglesia firmemente anclada en la doctrina apostólica, la jerarquía sacramental y la claridad moral podrá afrontar los desafíos del mundo contemporáneo sin diluir su identidad ni traicionar su misión.

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