El Gobierno de Ucrania ha transferido oficialmente la catedral de San Nicolás de Kiev para su uso pleno por parte de la comunidad católica romana, poniendo fin a décadas en las que el templo estuvo bajo control estatal y destinado a fines culturales ajenos al culto.
La catedral de San Nicolás es un bien cultural de importancia nacional. Durante el período soviético fue cerrada por las autoridades de Moscú en el marco de la represión religiosa sistemática y transformada en sala de conciertos y órgano. A lo largo del siglo XX y comienzos del XXI, el edificio sobrevivió a un incendio durante la Segunda Guerra Mundial y, más recientemente, sufrió el impacto de una explosión provocada por un misil ruso en las inmediaciones en 2024, en el contexto de la invasión a gran escala de Ucrania.
Según la comunicación oficial, esta decisión ha sido posible gracias al trabajo continuado del Ministerio de Cultura de Ucrania, con la implicación de la viceprimera ministra Tetiana Berezhna, miembros del Parlamento, la comunidad religiosa afectada y otros actores institucionales. Con la devolución del templo, la parroquia católica podrá ahora restaurar el edificio, celebrar el culto con normalidad y fortalecer la vida religiosa de la comunidad.
El Gobierno ucraniano subrayó que, pese a las pruebas impuestas por la guerra, la represión y la violencia, la catedral ha permanecido como símbolo de resistencia espiritual en la capital del país y de una nación que, tras décadas de persecución, reconoce el valor de la libertad de conciencia y de la fe.
En el acto de restitución participaron representantes de distintas confesiones cristianas, que rezaron juntos por los defensores del país, por el fin del conflicto y por una paz justa. Las autoridades destacaron este gesto como muestra de unidad frente a los intentos de instrumentalizar la religión como factor de división.
El Ejecutivo reiteró su compromiso de garantizar la igualdad de trato a todas las confesiones religiosas en Ucrania, así como la libertad de conciencia y de culto.
