No fue suficiente con ideologizar los pesebres, ahora también los Reyes Magos

No fue suficiente con ideologizar los pesebres, ahora también los Reyes Magos

La ideologización de los símbolos cristianos ya no conoce límites. Cuando parecía que la manipulación de los belenes había tocado techo entre el performance alemán, los pesebres con mensajes políticos en Estados Unidos y los «sin rostro» de Bruselas, llega ahora el turno de los Reyes Magos, convertidos en objeto de reinterpretación ideológica bajo el paraguas woke.

Según informa La Veu Lliure, diversos grupos cristianos de Andorra han expresado su malestar por una imagen compartida recientemente por la organización Diversand en redes sociales, en la que se representa una versión reinterpretada de los Reyes Magos con simbología LGTB.

La imagen —que muestra a Melchor como «mujer cisgénero», a Gaspar como hombre portando banderas del arcoíris y a Baltasar con apariencia femenina— ha generado indignación entre los fieles, que consideran que se trata de una banalización de un símbolo religioso central del cristianismo durante un tiempo litúrgico particularmente significativo como la Navidad.

Las fuentes consultadas por La Veu Lliure subrayan que la crítica no va dirigida al colectivo LGTB en sí, sino a lo que describen como una provocación gratuita y una falta de respeto hacia la tradición cristiana. “Si ellos piden respeto, lo primero que se debe hacer es respetar”, han declarado algunos de los grupos de fieles que han alzado la voz en Andorra

Esto no es un malentendido cultural ni una expresión inocente de creatividad. Es, lisa y llanamente, una blasfemia. Y, como tantas veces, llega envuelta en el lenguaje edulcorado de la “diversidad” para ocultar lo que en realidad es: una provocación deliberada contra los símbolos cristianos.

Resulta llamativo —aunque ya habitual— que este tipo de “reinterpretaciones” siempre recaigan sobre símbolos cristianos. Nunca sobre otros credos. Nunca sobre otros referentes religiosos. La burla selectiva revela que no estamos ante una expresión artística al azar, sino ante una hostilidad cultural tolerada y promovida.

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