Denuncian la presencia del vicario general de Joliet en la «boda» homosexual del ex canciller diocesano

Denuncian la presencia del vicario general de Joliet en la «boda» homosexual del ex canciller diocesano

El caso del ex canciller de la diócesis de Joliet (Estados Unidos), David Salvato, lejos de cerrarse, continúa revelando una crisis de gobierno eclesial de mayor alcance. Tras conocerse que Salvato abandonó su cargo para “casarse” civilmente con otro hombre —un hecho frontalmente contrario a la doctrina y a la disciplina de la Iglesia—, las preguntas se dirigieron de inmediato al entonces obispo de Joliet, Ronald A. Hicks, responsable directo de su nombramiento y del rumbo de la diócesis durante esos acontecimientos. Hicks ha sido recientemente designado arzobispo de Nueva York sin haber ofrecido, hasta ahora, una explicación pública sobre este grave episodio.

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La situación adquiere ahora una dimensión aún más preocupante. Según una investigación publicada por Complicit Clergy, en las fotografías de la ceremonia civil habría sido identificado quien aparentemente es el vicario general de Joliet, el padre Richard Smith. La información se basa en el testimonio de un testigo presencial y en la identificación realizada por varias fuentes independientes, que sostienen que Smith habría asistido al acto, celebrado fuera del ámbito eclesial.

Complicit Clergy afirma haber contactado con el sacerdote el 28 de diciembre de 2025 para solicitar aclaraciones sobre su presunta presencia en la ceremonia, sin haber recibido respuesta. Tampoco la diócesis de Joliet ni el propio obispo Hicks han ofrecido hasta ahora una versión oficial de los hechos.

La mano derecha del arzobispo de Nueva York

La gravedad del caso no radica únicamente en la posible asistencia de un sacerdote a una ceremonia incompatible con la moral católica, sino en la identidad y el cargo del presunto asistente. El padre Richard Smith no es un clérigo más dentro de la diócesis: como vicario general, es el principal colaborador del obispo, su hombre de máxima confianza y quien ejerce autoridad ejecutiva ordinaria en su nombre.

Fue el propio Hicks quien lo nombró vicario general el 1 de diciembre de 2020, confiándole la gestión cotidiana de la diócesis y permitiéndole continuar, además, con su labor pastoral en la Holy Spirit Catholic Community de Naperville. En la práctica, Smith ha sido la mano derecha de Hicks en Joliet y una pieza clave de su equipo de gobierno.

Este dato adquiere especial relevancia ahora que Hicks se dispone a asumir la archidiócesis de Nueva York, una de las más influyentes y simbólicas del mundo católico. La conducta de quienes han formado su núcleo más cercano de colaboradores no puede considerarse un asunto menor ni desligado de su responsabilidad como pastor.

Un escándalo que afecta a la credibilidad episcopal

Complicit Clergy subraya que, de confirmarse la asistencia del vicario general a la citada ceremonia, estaríamos ante un caso grave de escándalo público. El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda, en los números 2284 a 2287, que el escándalo reviste una especial gravedad cuando procede de quienes, por su autoridad y oficio, están obligados a enseñar, gobernar y dar ejemplo.

La posible implicación de la mano derecha del nuevo arzobispo de Nueva York en un acto que contradice abiertamente la enseñanza moral de la Iglesia no solo genera confusión entre los fieles, sino que compromete la credibilidad del gobierno episcopal y refuerza la percepción de una tolerancia práctica hacia conductas incompatibles con la fe católica.

Hasta el momento, el silencio del obispo Hicks y de la diócesis de Joliet persiste. Lejos de aclarar la situación, esta falta de respuesta pública agrava el escándalo y deja abiertas preguntas legítimas sobre el criterio pastoral y de gobierno del nuevo arzobispo de Nueva York.

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