TRIBUNA: Joan Rovira y Roure, el alcalde de Lérida fusilado por sacar la Cabalgata de Reyes

Por: Una católica (ex)perpleja

TRIBUNA: Joan Rovira y Roure, el alcalde de Lérida fusilado por sacar la Cabalgata de Reyes

Hablemos de verdadera memoria histórica. En Cataluña. Lluís Companys, un político de Esquerra Republicana de Catalunya, fue ministro de Marina de España en la II República (1933) y presidente de la Generalitat de Cataluña entre 1934 y 1940, años de terror republicano en España.

Companys es una figura que sigue siendo prácticamente venerada, idolatrada, por el separatismo catalán de izquierdas, porque, exiliado tras la guerra civil, fue capturado en Francia y sometido a un consejo de Guerra por el gobierno franquista, siendo finalmente fusilado en 1940 en el castillo de Montjuïc, en Barcelona.

Sobre la figura de Companys puede decirse, sin embargo, que bajo su gobierno como presidente de la Generalitat puso en marcha el mayor genocidio catalán, el de los catalanes católicos, laicos, religiosos y sacerdotes, que el sacerdote y archivista Josep Sanabre, testigo directo de los acontecimientos, describió en Martirología de la Iglesia en la Diócesis de Barcelona durante la persecución religiosa 1936-39. Allí encontramos este relato esclarecedor: «La revolución y sus crímenes adjuntos no fue una reacción de indignación del pueblo contra la supuesta intervención de la Iglesia en el Alzamiento Nacional, como se pretendió hacer creer a la opinión nacional y extranjera (…).  Nunca olvidaremos las palabras oídas de boca de un directivo sindical, al reconocernos en octubre de 1936, después de felicitarnos por resultar ileso hasta aquel entonces, que nos decía: ‘Vosotros habéis visto la revolución desde abajo, yo desde arriba; el plan era asesinaros a todos.

La Iglesia, desde el primer día, fue víctima, y no combatiente; el plan quedó bien manifiesto a las primeras semanas de la actuación de los grupos desalmados que recorrían las poblaciones sujetas al dominio marxista; su primera preocupación fue el asesinato de los sacerdotes; por esto a su llegada a los pueblos la primera indagación era informarse de si había sido asesinado el cura; constituía el primer número del programa. Esta fue la realidad en nuestra diócesis y en toda la zona que quedó bajo la tiranía del nuevo régimen».

Durante su presidencia de la Generalitat, Companys elaboró una ley que prohibía en Cataluña todo festejo relacionado con la Navidad, simplemente por sus raíces religiosas, como la Misa del Gallo, la Cabalgata de los Reyes o el popular «Cagatió».

Mientras tanto, era alcalde de la ciudad de Lérida Joan Rovira y Rourepolítico perteneciente a la Liga Regionalista, partido fundado por Francesc Cambó.

Joan Rovira y Roure nació en Barcelona en 1899. Era hijo de una familia muy religiosa. Se formó como abogado del Estado y fue diputado del parlamento catalán. En agosto de 1935 fue elegido alcalde de Lérida, cargo en el que permaneció hasta mediados de enero de 1936, fecha en que fue designado Comisario delegado de la Generalitat de Cataluña en Lérida.

Por formación académica, además de la tradición familiar, Rovira Roure fue un católico practicante, hecho que, durante la República, le costó no pocos problemas con la persecución religiosa que se inició en mayo de 1931. Durante su breve mandato como alcalde, retiró de Lérida la unidad de Mossos d’Esquadra que quedaba en el municipio con la excusa de que hacían falta en Barcelona. La realidad es que Rovira y Roure había mantenido el orden, en la medida de sus posibilidades, y se enfrentaba a los milicianos que pretendían instaurar el terror revolucionario desde la checa que habían establecido en la ciudad catalana.

Fue además una persona conocida por su bondad y generosidad: el sueldo que ganaba como diputado lo entregaba a beneficencia, y en su cargo de alcalde nunca quiso cobrar. Ayudaba siempre al necesitado y ante la aprobación de la Ley del Divorcio en la República, se esforzó por salvar muchos matrimonios que se querían divorciar.

En Lérida, el 5 de enero de 1936 se celebró la tradicional cabalgata de Reyes con la autorización expresa del alcalde. Tal vez ingenuamente, el alcalde pensó que un hecho tan inocente y tradicional no podía hacer daño a nadie. Sin embargo, en ese año de 1936, Lérida fue la única ciudad de Cataluña donde se celebró la Cabalgata.

Meses después, cuando ya no era alcalde de la ciudad, sino Comisario delegado de la Generalitat de Cataluña en Lérida, Rovira y Roure fue detenido junto con otros dirigentes políticos el 18 de agosto e internado en la cárcel de Lérida. Se dice que fue una venganza de Esquerra Republicana y la FAI. La realidad era que, tras la salida de los Mossos de la ciudad, los chequistas habían implantado un régimen de terror en la localidad. El 27 del mismo mes fue juzgado por el “tribunal popular”, pese a gozar de inmunidad parlamentaria. El juicio fue sumarísimo y se le negó la posibilidad de defensa. Fue condenado a muerte, entre otros motivos, por el hecho de que, en su calidad de alcalde la ciudad, había hecho celebrar la cabalgata de los Reyes Magos, cuando las manifestaciones religiosas habían estaban reprimidas por la República.

Joan Rovira Roure fue fusilado el 27 de agosto en los muros del cementerio municipal. Su cuerpo, sin tiro de gracia, fue arrojado a la fosa común donde compartió destino con los cientos de represaliados por anarquistas, socialistas y comunistas. Uno de los enterradores del cementerio, que declaró en la causa general, aseguró que el alcalde murió perdonando a quienes le habían torturado en la checa y le fusilaban en ese momento, a la vez que “invocaba a Jesucristo”.

Juan Rovira y Roure estaba casado y había tenido tres hijos. Es uno de los mártires incluidos en la causa de canonización de Rafael García Segura y 168 compañeros, sacerdotes y seglares. 

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