Cierre solemne del Jubileo de la Esperanza en la Epifanía

Cierre solemne del Jubileo de la Esperanza en la Epifanía

El Jubileo 2025 entra en su tramo final. La solemnidad de la Epifanía del Señor, que la Iglesia celebra el 6 de enero, marcará el cierre definitivo del Año Santo con la clausura de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro a las 9:30 am, un rito que señalará oficialmente el final del tiempo jubilar.

La celebración estará presidida por el Papa León XIV, quien cerrará la Puerta Santa y presidirá posteriormente la Santa Misa, culminando así los principales actos jubilares que, a lo largo del último año, han congregado en Roma a millones de peregrinos procedentes de todo el mundo.

Con el cierre de la Puerta Santa de San Pedro concluye un tiempo extraordinario de gracia, caracterizado por la llamada a la conversión, la reconciliación y la esperanza, elementos centrales de la espiritualidad jubilar y de la práctica penitencial asociada a este Año Santo.

Clausura progresiva en las basílicas papales

La clausura del Jubileo se ha desarrollado de manera escalonada en las distintas basílicas papales de Roma. El 25 de diciembre, la basílica de Santa María la Mayor fue la primera en cerrar su Puerta Santa, en una celebración presidida por el cardenal arcipreste Rolandas Makrickas.

Dos días después, el 27 de diciembre, tuvo lugar el cierre de la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán, con el rito y la Eucaristía presididos por el cardenal vicario de Roma, Baldo Reina, acompañado por el coro diocesano dirigido por monseñor Marco Frisina.

El 28 de diciembre, la basílica de San Pablo Extramuros acogió también el rito de clausura de su Puerta Santa, presidido por el cardenal arcipreste James Michael Harvey.

A estas celebraciones se sumó, días antes, el cierre de la Puerta Santa de la prisión de Rebibbia, celebrado el 21 de diciembre y presidido igualmente por Baldo Reina, un gesto con el que se quiso subrayar el alcance universal del Jubileo y su atención particular a las realidades de sufrimiento y marginación.

La Epifanía como horizonte de clausura

La elección de la solemnidad de la Epifanía del Señor para el cierre definitivo del Jubileo subraya su dimensión universal. La fiesta recuerda la manifestación de Cristo a todos los pueblos, representados en los Magos de Oriente, y reafirma la vocación misionera de la Iglesia.

Con la clausura del Año Santo 2025, se cierran las Puertas Santas, pero permanece la llamada a vivir los frutos espirituales de este tiempo de gracia, recordando que la luz de Cristo, que guió a los Magos hasta Belén, continúa invitando a todos a salir a su encuentro, más allá de los signos jubilares ya concluidos.

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