El Vaticano anunció este martes que el Papa ha aceptado la renuncia de Mons. Otto Georgens, obispo auxiliar de Speyer (Alemania), quien deja el cargo tras cumplir los 75 años, tal como prevé el Derecho Canónico. Se trata de un relevo previsto desde hace meses por la propia diócesis, que había comunicado que el prelado presentaría su renuncia al llegar al límite de edad establecido para los obispos.
La decisión no responde a ningún motivo disciplinario ni a circunstancias extraordinarias: se inscribe en la práctica habitual de la Iglesia y supone el cierre de una etapa de más de tres décadas de servicio episcopal.
Un auxiliar “de la casa” con más de treinta años de servicio
Mons. Georgens es una figura muy conocida dentro del Bistum Speyer, donde nació, se formó y desarrolló prácticamente toda su vida sacerdotal. Ordenado en 1977, fue durante años secretario de dos obispos de la diócesis antes de asumir responsabilidades pastorales como párroco y decano.
En 1995, san Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar y obispo titular de Gubaliana. Desde entonces, ha acompañado cuatro décadas de vida diocesana, tanto en tiempos de estabilidad como en momentos de transición. En 2007, tras la renuncia del obispo Anton Schlembach, el cabildo lo eligió administrador diocesano, confiándole el gobierno interino hasta la llegada de su sucesor, Mons. Karl-Heinz Wiesemann.
Además de su labor en Speyer, Georgens ha desempeñado responsabilidades dentro de la Conferencia Episcopal Alemana, especialmente en las comisiones de Liturgia y de la Iglesia Universal, así como en cuestiones de cooperación y desarrollo vinculadas a las obras episcopales.
Una visión crítica del modelo episcopal y una fe en la sinodalidad real
Más allá de sus labores institucionales, en diciembre de 2020 —al cumplir 70 años— Georgens concedió una entrevista al portal alemán katholisch.de, en la que habló abiertamente de sus reservas sobre la estructura de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) y ofreció una lectura prudente pero positiva del Camino Sinodal.
En dicha entrevista, afirmó que la DBK sufre de un exceso de centralismo: hay “demasiado foco en el presidente” y la dinámica “no favorece la pluralidad ni el debate auténtico”. Según Georgens, la Iglesia en Alemania debería aprender de la experiencia francesa, donde la separación Estado-Iglesia ha obligado a una Iglesia más humilde, más cercana al pueblo y que no depende de estructuras grandes, sino de la presencia real en las comunidades.
Sobre el Camino Sinodal, Georgens declaró: las preguntas que emerge—sobre el ejercicio del poder, la participación, la forma de vida sacerdotal, el acceso a cargos por mujeres, la moral sexual, la Iglesia en la sociedad—“son las correctas”. Defendió que esos temas deben debatirse públicamente, con sinceridad, y que la divergencia interna no debe verse como enemistad, sino como parte del camino hacia la unidad. Pero advirtió: la sinodalidad no puede reducirse a cambios administrativos o estructurales; debe ser ante todo un proceso espiritual, de conversión interior, humildad y misericordia.
Para él, el reto no es imponer uniformidad, sino construir una unidad que acepte la diversidad legítima de voces, con libertad para exponer diferencias pero con respeto mutuo. En sus palabras: la Iglesia necesita menos “papeles verdes con anteproyectos de decisión” y más “discusión en grupos pequeños”, más cercanía y escucha real.
Una renuncia prevista y un retiro activo
El obispado de Speyer había confirmado semanas atrás que Mons. Georgens presentaría su renuncia por edad al cumplir 75 años, según lo estipulado por el canon 401 §1. La aceptación de León XIV se produce el mismo día de su cumpleaños.
Lejos de una retirada completa, la diócesis ha señalado que el nuevo obispo emérito continuará colaborando en la vida pastoral local, celebrando Misa en la catedral y en diversas parroquias, así como ayudando en predicaciones y celebraciones cuando sea necesario.
Por su parte, el obispo Wiesemann ha indicado que, de momento, no solicitará al Vaticano un nuevo obispo auxiliar, decisión que responde al proceso de simplificación de estructuras pastorales que muchas diócesis alemanas están implementando ante la disminución del clero y la reorganización territorial.
Una figura apreciada por su servicio discreto
A lo largo de su ministerio episcopal, Mons. Georgens se ha caracterizado por un estilo discreto, centrado en la vida sacramental, la capacitación de la vida consagrada y la atención a las parroquias. Su afinidad espiritual con autores como Madeleine Delbrêl, sobre quien ha escrito y editado textos, ha marcado su predicación y su visión pastoral, especialmente orientada a la vida cotidiana de los laicos.
Su prolongada permanencia en el gobierno diocesano —es uno de los auxiliares más veteranos de Alemania— explica la valoración positiva que han expresado tanto el obispo Wiesemann como el cabildo de la catedral.