La Fundación Vaticana “Joseph Ratzinger – Benedicto XVI” anunció la concesión del Premio Ratzinger 2025 al director italiano Riccardo Muti, quien recibirá la distinción el próximo 12 de diciembre de manos del papa León XIV. En la misma ocasión, el maestro —de 84 años— dirigirá un concierto en homenaje al Obispo de Roma, cuyo programa aún no ha sido divulgado.
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El evento supone el regreso de Muti al Vaticano tras más de una década, ya que su última actuación allí tuvo lugar en 2012; la primera fue en 1986, cuando dirigió la Messe du Sacre de Cherubini.
El anuncio marca también la reanudación de una larga tradición de conciertos en el Vaticano, interrumpida durante el pontificado del papa Francisco.
Una tradición iniciada en 1966
Los conciertos en el Vaticano comenzaron en 1966, cuando la Orquesta Sinfónica de la RAI ofreció a san Pablo VI una velada sinfónica en el Auditorio Pío. A partir de entonces, estos encuentros musicales se celebraron con continuidad, especialmente tras la inauguración de la Sala Pablo VI —obra del arquitecto Pier Luigi Nervi— en 1971.
Entre los episodios más destacados figura la interpretación de la Missa Solemnis de Beethoven el 23 de mayo de 1970 en la Basílica de San Pedro, dirigida por Wolfgang Sawallisch, con motivo del cincuentenario de la ordenación sacerdotal de san Pablo VI. A lo largo de los años, el Pontífice Montini mostró gran aprecio por compositores como Bach, Händel, Haydn y Mozart, y mantenía la costumbre de escuchar música clásica durante su estancia en Castel Gandolfo.
Juan Pablo II y Benedicto XVI: continuidad en la vida musical del Vaticano
San Juan Pablo II, amante de la música clásica desde su juventud, continuó esta tradición y asistió a numerosos conciertos tanto de repertorio sacro como popular. En 1985, Herbert von Karajan dirigió la Misa de la Coronación de Mozart durante la Misa papal del 29 de junio, un acontecimiento que quedó en la memoria por la presencia del célebre director austriaco, entonces ya de salud frágil.
Benedicto XVI, músico y pianista, también fomentó la presencia de la música en el Vaticano y participó con frecuencia en conciertos en la Sala Pablo VI y en Castel Gandolfo. En ocasiones, incluso intervino en la selección del repertorio, como cuando solicitó la Novena Sinfonía “Del Nuevo Mundo” de Dvořák para un concierto dirigido por Gustavo Dudamel.
La interrupción durante el pontificado del papa Francisco
La continuidad de esta tradición se vio interrumpida el 22 de junio de 2013, cuando el papa Francisco no asistió a un concierto programado para el Año de la Fe. Su ausencia —anunciada minutos antes del inicio— causó sorpresa entre los asistentes y fue interpretada como un cambio de enfoque respecto a la vida musical en el Vaticano.
Desde entonces, la celebración de conciertos en presencia del Pontífice dejó de formar parte de la vida ordinaria de la Santa Sede.
Un regreso significativo bajo León XIV
La próxima presencia de León XIV en la entrega del Premio Ratzinger y en el concierto dirigido por Riccardo Muti simboliza el retorno de esta tradición cultural. El acto se presenta como un gesto de continuidad con el aprecio histórico de la Santa Sede por la música clásica y un nuevo impulso tras años de ausencia de conciertos papales.
Durante la ceremonia, se espera que el Papa pronuncie un discurso, retomando así una costumbre mantenida por sus predecesores, quienes solían reflexionar sobre el valor espiritual y antropológico de la música.