El secuestro masivo de 315 personas —en su mayoría niños— en la escuela católica St. Mary, en Kontagora, sigue sin resolverse. “Por desgracia, no hay novedades sobre el destino de los rehenes”, declaró a Agencia Fides Mons. Bulus Dauwa Yohanna, obispo de la diócesis donde el 21 de noviembre un comando armado irrumpió y se llevó por la fuerza a estudiantes y personal educativo. Cincuenta alumnos lograron escapar, pero 265 personas siguen cautivas, entre ellas 239 menores.
Esta situación expone la fragilidad de la seguridad en Nigeria, una situación que los obispos del país han denunciado en su reciente declaración titulada “Paz en Nigeria: pasar de la fragilidad a la estabilidad”.
Los obispos: violencia persistente, ataques repetidos y graves fallos del Estado
Según Mons. Yohanna, el documento episcopal “describe la situación real” que vive Nigeria desde hace años y señala una “falta de voluntad política” para afrontar una crisis que desangra regiones enteras. La Conferencia Episcopal (CBCN) advierte que el clima social y religioso del país está al límite.
En su declaración, los obispos denuncian “la deplorable situación de la seguridad”, la violencia “persistente”, con innumerables víctimas, los hogares destruidos, familias desplazadas y los ataques reiterados contra comunidades mayoritariamente cristianas en el norte y centro del país.
Particularmente grave, afirman, es que en algunos casos se registran “retrasos o falta de respuestas por parte de las fuerzas de seguridad”, lo que deja entrever “posible complicidad o falta de voluntad de actuar”.
Sin embargo, los obispos rechazan hablar de genocidio
La CBCN, sin minimizar la persecución sufrida por numerosos cristianos, rechaza las acusaciones externas de “genocidio”. Recuerdan que:
“También los musulmanes y otros ciudadanos inocentes de distintas etnias han sido víctimas de esta misma crueldad”.
Para los obispos, la violencia en Nigeria se ha convertido en una crisis nacional, no un conflicto estrictamente religioso.
Una cadena de secuestros y matanzas que desborda al país
La magnitud de la crisis queda patente en los últimos acontecimientos, enumerados por la propia Conferencia Episcopal:
- Secuestro de 38 fieles episcopalianos en Kwara
- Rapto de 25 niñas en Kebbi
- Secuestro de 13 campesinas en Borno
- Secuestro de 265 estudiantes y profesores en la escuela St. Mary
- Masacre de más de 70 personas en Taraba
- Miles de desplazados por ataques armados
- Asesinato del general Musa Uba y de varios miembros de las fuerzas de seguridad
Para los obispos, esta sucesión de tragedias revela hasta qué punto la criminalidad ha penetrado “en la vida nacional”.
La CBCN exige al Gobierno cumplir con su deber constitucional
Ante un Estado incapaz de proteger a la población, los obispos reclaman al Gobierno asumir sus responsabilidades conforme a la Constitución de 1999: garantizar la seguridad de todos los ciudadanos, detener la violencia y llevar ante la justicia a los responsables de los crímenes que asolan Nigeria.
El destino de los 265 rehenes de St. Mary sigue siendo un doloroso símbolo de un país atrapado entre la inseguridad, la impunidad y el sufrimiento de sus comunidades cristianas.