Mientras la Secretaría para la Economía habla de “dinámica favorable” y “recuperación significativa”, el análisis de Specola muestra otra cosa: el déficit sigue siendo estructural, las mejoras dependen de operaciones irrepetibles y se sigue viviendo de vender patrimonio.
En su último análisis en InfoVaticana, el veterano observador vaticano Specola desmenuza el Presupuesto Consolidado de la Santa Sede y enfría, con datos en la mano, el entusiasmo que se quiere proyectar desde la cúpula económica del Vaticano.
El discurso oficial: “dinámica favorable” y punto de inflexión
El prefecto de la Secretaría para la Economía, Caballero Ledo, habla de una «dinámica favorable», subrayando al mismo tiempo la necesidad de prudencia, realismo y continuidad para consolidar lo que presenta como un progreso significativo.
Según la versión oficial, no se trata solo de mantener un presupuesto equilibrado, sino de «fortalecer la capacidad de la Santa Sede para optimizar cada contribución recibida», haciendo así su servicio a la misión de la Iglesia «más sólido y sostenible».
La Secretaría de Economía ha publicado el Presupuesto Consolidado del último año como un posible y esperado punto de inflexión financiero, aunque el propio texto reconoce que se trata de un giro que necesitará confirmaciones futuras.
Specola recuerda que, cuando hablamos de estas cifras, trabajamos con “confesión propia”, es decir, con datos elaborados y comunicados por la misma estructura interesada en presentar el mejor relato posible: «Siempre que hablamos de estos datos lo hacemos sabiendo que son confesión propia, más políticos que financieros», señala.
El dato clave: un déficit que se reduce, pero no desaparece
Oficialmente, se afirma que la mejora registrada en 2024, con una reducción del déficit operativo estructural de 83,5 a 44,4 millones de euros, se debe fundamentalmente al aumento de los ingresos, que habrían crecido en casi 79 millones de euros respecto al año anterior.
Este incremento de los ingresos se atribuye a varios factores:
- Aumento de las donaciones.
- Resultados positivos de las operaciones hospitalarias.
- Mejoras en la gestión inmobiliaria y comercial.
A pesar de esta mejora, la propia Secretaría reconoce que sigue habiendo un déficit operativo de 44,4 millones de euros. Es decir, se presume de “cambio de tendencia” en un escenario que continúa en números rojos.
Donaciones al alza… pero volátiles y condicionadas
La tendencia de las donaciones en 2024 se presenta como una señal alentadora: tras años de desaceleración, el crecimiento de las contribuciones ofrece esperanza para una participación renovada de los fieles y de las Iglesias locales en la misión de la Santa Sede.
Sin embargo, Specola subraya que este aumento no puede leerse de forma ingenua:
- Las donaciones crecen, sí, pero con gran volatilidad.
- Una parte muy significativa llega destinada a fines específicos, lo que limita su uso para cubrir el déficit general.
- Se reconoce que estas dinámicas pueden cambiar con el tiempo y requieren una lectura continua con prudencia y realismo.
El “truco” del superávit: operaciones extraordinarias e irrepetibles
Es precisamente aquí donde Specola empieza a desvelar lo que hay detrás del aparente optimismo. Una parte importante de los resultados positivos de 2024 procede de operaciones extraordinarias asociadas a la reasignación de la cartera según la nueva política de inversión y las recomendaciones del Comité de Inversiones.
Se trataba, en sí mismo, de un paso considerado necesario para alinear la gestión con los nuevos criterios establecidos. Pero las plusvalías generadas en este proceso:
- No pueden replicarse con la misma intensidad en los años siguientes.
- Reflejan la volatilidad natural de la actividad financiera.
O dicho en lenguaje llano, que Specola resume con ironía: superávit sí, pero…
Cuando quitamos la “capa hospitalaria”, la foto cambia
Para entender de verdad los datos, Specola insiste en una distinción clave: es necesario comparar los estados financieros de 2022 y 2023 con los de 2024 en el contexto que excluye las entidades hospitalarias, que constituyen un sector económico autónomo y no representan la gestión ordinaria de la Curia.
Hecha esta limpieza, el panorama que surge de la documentación oficial es, en palabras de Specola, mucho más complejo y en absoluto justifica el triunfalismo del discurso oficial.
Las cifras muestran una mejora progresiva del resultado operativo, sí, pero siempre en terreno negativo:
- 2022: –52,4 millones de euros.
- 2023: –46,5 millones de euros.
- 2024: –33,5 millones de euros.
Se trata de una reducción importante del déficit, pero Specola insiste: no cambia la naturaleza del problema. El déficit es estructural y se repite año tras año.
2024: mejora sí, pero por factores externos e irrepetibles
Specola identifica con precisión los factores que explican la mejora de 2024 y subraya que muchos de ellos no son sostenibles en el tiempo:
- Incremento de las donaciones respecto a 2023, de 217,6 a 237,6 millones de euros, aunque con gran volatilidad y una fuerte incidencia de fondos vinculados a fines determinados.
- El verdadero motor de la mejora es el auge financiero, con ingresos que pasan de 45,8 millones en 2023 a 71,1 millones en 2024, gracias en buena parte a la venta de inversiones históricas.
En palabras de Specola, lo que está ocurriendo es que “hemos vendido, y seguimos vendiendo, las joyas de la abuela para comer, y cada vez quedan menos”. Es decir, se consumen activos acumulados durante décadas para parchear necesidades corrientes.
El propio presupuesto de 2024 reconoce explícitamente que se trata de efectos puntuales, con muy pocas probabilidades de repetirse en los próximos años.
Gasto inmobiliario disparado y sin explicaciones convincentes
Specola llama la atención sobre un dato especialmente inquietante: el aumento de los gastos de mantenimiento de propiedades.
- 2023: 13,2 millones de euros.
- 2024: 24,2 millones de euros.
En solo un año se incrementa este capítulo en 11 millones de euros, sin que se ofrezcan justificaciones adecuadas ni se observe un aumento paralelo de la rentabilidad de esas mismas propiedades, que representan casi la mitad de los ingresos independientes de la Santa Sede.
Una misión apostólica sin planificación plurianual clara
Otro signo de desorden que Specola subraya es la inestabilidad programática en la llamada “misión apostólica”. El reparto del presupuesto en este campo cambia de prioridades de un año a otro:
- 2022: una parte significativa se destina a comunicación del mensaje (23%), nunciaturas (20%) y Iglesias en dificultad (20%).
- 2023: la prioridad gira hacia las Iglesias necesitadas, que pasan a recibir el 39%.
- 2024: se mantiene un enfoque parecido, pero sin un criterio perceptible de continuidad plurianual.
Para Specola, esta variabilidad revela una falta de planificación estratégica: se responde a las emergencias ineludibles, pero no se aprecia un proyecto estructurado a medio y largo plazo.
Ingresos insuficientes, donaciones inestables y dependencia del mercado
En su balance final, Specola es claro: la Santa Sede no ha resuelto ninguno de los problemas subyacentes en su gestión financiera.
- Los ingresos independientes aumentan, pero siguen siendo insuficientes (en torno a 217,8 millones de euros en 2024).
- Las donaciones son esenciales, pero inestables y cada vez más condicionadas.
- Las finanzas desempeñan un papel creciente, lo que expone el presupuesto a fluctuaciones externas que no se controlan desde la Curia.
Sin reformas estructurales en:
- el régimen de personal,
- la gestión de bienes inmuebles,
- el modelo de ingresos,
- y la planificación de las misiones,
el sistema —advierte Specola— seguirá siendo frágil y dependiente de variables ajenas a la voluntad de la Santa Sede.
El lenguaje oficial: más relato que análisis
Por último, Specola se detiene en el lenguaje empleado por los órganos oficiales, en particular Vatican News, que habla de «dirección positiva», «consolidación» y «recuperación significativa».
Para el analista, estas expresiones reflejan más la estrategia de comunicación de la Secretaría para la Economía que un análisis verdaderamente independiente de los datos.
Frente al optimismo que se intenta proyectar, el examen frío de los números —tal como lo ofrece Specola— deja una impresión muy distinta: se maquilla una realidad frágil, sostenida por ventas de patrimonio y operaciones extraordinarias, mientras el déficit estructural permanece y las reformas de fondo siguen sin llegar.
Análisis basado en el artículo de Specola publicado en InfoVaticana: “León XIV en Turquía, la comisión teológica, las maquilladas cuentas del Vaticano, deshacer al Papa Francisco, ¿denunciar al Papa?, violaciones de derechos humanos, castidad en un mundo incasto, el activismo pastoral”.
