Mons. Keenan sobre el proyecto de eutanasia escocés: “Esto no es compasión. Es abandono de los más frágiles”

Mons. Keenan sobre el proyecto de eutanasia escocés: “Esto no es compasión. Es abandono de los más frágiles”

La tramitación en Escocia del proyecto de ley que legalizaría el suicidio asistido ha encontrado una de las críticas más claras y firmes en Mons. John Keenan, obispo de Paisley. Según informó LifeSite, el prelado ha advertido públicamente que esta legislación no solo pone en grave peligro a enfermos, discapacitados y personas que sufren trastornos mentales, sino que además amenaza con coaccionar a instituciones católicas, obligándolas a aceptar prácticas contrarias a su identidad o afrontar el cierre.

Mons. Keenan denunció que, si el texto avanza tal como está redactado, residencias como las Hermanitas de los Pobres en Greenock podrían perder financiación pública o ser clausuradas por negarse a permitir que sus instalaciones se utilicen para provocar la muerte de los residentes. En un mensaje difundido el 21 de noviembre, animó a los ciudadanos a contactar con el Parlamento para frenar lo que considera “una deriva gravemente injusta”.

Una ley “sin límites reales” que permitiría la muerte por depresión, discapacidad o pobreza

La norma, impulsada por el parlamentario Liam McArthur, se presenta como una iniciativa dirigida a enfermos terminales. Sin embargo, diversas voces provida coinciden en señalar que el proyecto no exige realmente un diagnóstico terminal, ni establece salvaguardias mínimas para evitar que personas en situación de fragilidad emocional o económica recurran al suicidio asistido.

Mons. Keenan denunció que la ley permitiría solicitar la muerte por causas tan diversas como trastornos depresivos, discapacidades intelectuales, ansiedad, soledad, aislamiento social, precariedad económica o la simple percepción de ser una carga. Para el obispo, este enfoque no solo desprotege a quienes ya sufren fragilidad, sino que normaliza la idea de que la vida humana puede dejar de tener valor cuando deja de ser cómoda o autónoma.

Según señaló, casi todos los grupos escoceses que representan a ancianos, discapacitados y personas con enfermedades mentales han advertido que la ley los expone a presiones, omisiones graves de cuidados y decisiones irreversibles tomadas en momentos de vulnerabilidad extrema.

Organizaciones como Care Not Killing respaldan esta denuncia. Su director ejecutivo, Dr. Gordon Macdonald, declaró a Christianity Today que Escocia corre el riesgo de terminar con “la legislación más permisiva y peligrosa del mundo” en esta materia.

La Iglesia recuerda: no es compasión, es injusticia

La denuncia de Mons. Keenan se fundamenta también en la enseñanza moral de la Iglesia. La Congregación para la Doctrina de la Fe, en un documento publicado en 2020 y citado por LifeSite, afirmó que es “gravemente injusto” aprobar leyes que legitimen el suicidio asistido o la eutanasia, porque estas prácticas no acompañan al enfermo, sino que eliminan a la persona en su momento de mayor fragilidad.

La CDF advirtió que, en países donde ya se han aprobado estas leyes, los médicos reportan abusos frecuentes, incluyendo muertes no deseadas o decisiones tomadas bajo presión psicológica, miedo, aislamiento o sensación de ser una carga para los demás. Ese riesgo aparece confirmado por los informes oficiales del estado de Oregón, donde más de la mitad de quienes accedieron al suicidio asistido lo hicieron movidos por el temor a ser una carga, no por un sufrimiento físico incontrolable.

Para Mons. Keenan, esta realidad desvela el verdadero problema: “Lo que estas leyes presentan como libertad, en realidad, empuja a las personas frágiles hacia una salida falsa, en vez de ofrecerles apoyo, cuidados y esperanza”.

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