Alemania aprueba los estatutos del nuevo órgano sinodal nacional pese a las reservas del Vaticano

Alemania aprueba los estatutos del nuevo órgano sinodal nacional pese a las reservas del Vaticano

El proceso sinodal alemán ha dado un nuevo paso: los miembros del comité sinodal aprobaron por unanimidad este sábado, 22 de noviembre, los estatutos de un nuevo órgano nacional permanente denominado “conferencia sinodal”, diseñado para que obispos y laicos “deliberen y decidan juntos” cuestiones de alcance nacional. El texto, compuesto por 12 artículos, constituye el avance más significativo hacia la estructura que la “vía sinodal” alemana proyectó desde 2019.

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Según información de The Pillar, el documento aprobado —por unanimidad— insiste en que la nueva conferencia “respeta el orden constitucional de la Iglesia y preserva los derechos de los obispos diocesanos y de la Conferencia Episcopal Alemana”, una fórmula destinada a calmar las preocupaciones del Vaticano, que en repetidas ocasiones advirtió de que Alemania no tiene autoridad para crear un organismo que altere la estructura de gobierno de la Iglesia.

Ajustes para evitar un enfrentamiento con Roma

La creación de un órgano nacional con funciones deliberativas y decisorias fue uno de los puntos más polémicos del camino sinodal. En enero de 2023, el Vaticano comunicó a los obispos alemanes que no tenían autoridad para constituir una estructura que, en la práctica, podría situarse por encima de la Conferencia Episcopal. La Santa Sede advirtió que esa propuesta supondría una alteración de la forma de gobierno de la Iglesia, en contradicción con lo enseñado por el Concilio Vaticano II.

Pese al veto, el comité sinodal siguió adelante y comenzó a redactar estatutos para un organismo que, aunque rebautizado como “conferencia sinodal”, sigue manteniendo la idea de un órgano nacional permanente de corresponsabilidad.

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El documento aprobado incluye numerosas correcciones sugeridas por el arzobispo Filippo Iannone, prefecto del Dicasterio para los Obispos, que aportó aclaraciones canónicas y referencias al documento final del Sínodo sobre la Sinodalidad.

Una de las cuestiones más sensibles era la definición de la función del nuevo órgano. Inicialmente se establecía que la conferencia “delibera y decide” sobre cuestiones de importancia nacional. Tras la objeción del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal, la fórmula fue modificada y ahora afirma que decide “de acuerdo con los procesos de decisión sinodales”, un matiz que pretende mostrar mayor alineación con las orientaciones de Roma.

El punto más conflictivo: el control financiero de las diócesis

La tensión más visible en el encuentro de Fulda surgió en torno al papel económico del nuevo órgano. Un miembro del comité propuso que la conferencia sinodal asuma las funciones del VDD, la Asociación de las Diócesis de Alemania, responsable de la coordinación financiera y administrativa de las 27 diócesis. La propuesta despertó preocupación inmediata entre varios obispos, entre ellos Franz Jung de Würzburg y Udo Markus Bentz de Paderborn, que admitieron la necesidad de incrementar la participación laical en asuntos económicos, pero rechazaron que el nuevo órgano pueda sustituir de manera directa las estructuras existentes.

Finalmente, el comité aprobó una declaración más moderada en la que expresa el deseo de que la sinodalidad impregne también la gestión económica del VDD. En lugar de asumir funciones de inmediato, la conferencia sinodal recomendará criterios de reforma para ser estudiados por la Conferencia Episcopal.

Reacciones: satisfacción entre los promotores, reservas entre los críticos

El presidente de los obispos alemanes, Mons. Georg Bätzing, celebró la aprobación de los estatutos como “un momento histórico”. Afirmó que el consenso logrado supone un avance respecto a las tensiones vividas en la vía sinodal y manifestó su deseo de que los obispos que se han mantenido al margen terminen incorporándose. También destacó que la experiencia del comité sinodal les habría ayudado a desarrollar “una forma diferente de cooperación”, aprendiendo de los conflictos y heridas que marcaron el proceso anterior.

La presidenta del ZdK, Irme Stetter-Karp, afirmó que la conferencia sinodal “no será un tigre de papel” y subrayó que los laicos han logrado mantener su principio fundamental: deliberar y decidir junto a los obispos en asuntos de alcance nacional.

Sin embargo, diversas voces en los medios católicos alemanes han expresado dudas y advertencias. La periodista Regina Einig, en Die Tagespost, señaló que los consejos diocesanos encargados de la gestión del impuesto eclesiástico podrían rechazar que sus decisiones sean revisadas o condicionadas por un organismo nacional cuyos miembros no conocen la realidad local. El teólogo Benjamin Leven, en un análisis publicado en Communio, considera que los estatutos están diseñados como un paso intermedio que deja abierta la puerta a un aumento progresivo del poder laical. También advierte que varios detalles relevantes se remitirán a un reglamento posterior que probablemente no será enviado a Roma, lo que podría reavivar tensiones con la Santa Sede.

Mientras tanto, León XIV sigue manteniendo encuentros privados con obispos alemanes, lo que muestra que el dossier alemán continúa siendo un de los temas en tensión para el Vaticano.

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