Padre Ripperger: “El peor castigo que Dios puede enviar son los malos sacerdotes”

Padre Ripperger: “El peor castigo que Dios puede enviar son los malos sacerdotes”

El exorcista estadounidense Chad Ripperger advirtió que la crisis que atraviesa la Iglesia no debe interpretarse solo en clave humana o sociológica, sino como un castigo espiritual que Dios permite cuando su pueblo se aleja de Él. Sus palabras fueron pronunciadas durante una sesión de preguntas y respuestas en la Call to Holiness Conference 2025, celebrada en Michigan, así lo informó el portal Life Site.

Ante la pregunta de si el mundo vive actualmente un castigo profetizado, Ripperger respondió sin rodeos: “Antes de cualquier castigo físico, siempre hay un castigo espiritual”. Y añadió que este castigo ya está presente y se manifiesta de modo particular en la mala calidad espiritual y doctrinal de parte del clero.

“Los malos sacerdotes son el peor castigo de Dios”

Para fundamentar su afirmación, Ripperger recurrió a la enseñanza de san Juan Eudes, quien en su obra El sacerdote: su dignidad y obligaciones describe a los malos pastores como el signo más claro de la cólera divina. El santo francés afirma que Dios muestra su mayor rigor cuando permite que su pueblo quede bajo sacerdotes solo de nombre, comparados con “lobos rapaces” por su falta de caridad, celo pastoral y fidelidad.

Ripperger destacó que esta enseñanza no es una exageración retórica, sino una realidad espiritual que se puede observar en momentos clave de la historia de la Iglesia. Según explicó, cuando los pastores se desvían, el daño alcanza a todo el pueblo, pues la corrupción del clero precede siempre a periodos de grave decadencia moral y doctrinal.

La Salette y el proceso de decadencia espiritual

El sacerdote también relacionó esta situación con la profecía de Nuestra Señora de La Salette, donde se menciona un castigo seguido de “25 años de buenas cosechas”. Esa etapa de prosperidad, señaló Ripperger, podría haberse cumplido ya, dejando paso ahora a un periodo de relajación espiritual, tibieza en la fe y abandono de la disciplina cristiana. Según la profecía, este proceso antecedería la aparición del Anticristo.

Aunque Ripperger no fijó fechas ni hizo afirmaciones apocalípticas, sí advirtió que el deterioro actual del clero y la confusión doctrinal son señales que encajan en el diagnóstico de La Salette.

Una respuesta espiritual ante un castigo espiritual

Frente a este escenario, Ripperger insistió en que la reacción de los fieles no puede limitarse a la crítica o la indignación. El exorcista subrayó que, si el castigo es espiritual, la respuesta debe ser más intensa vida espiritual. Enumeró medios concretos como la asistencia más frecuente a la Santa Misa, la adoración eucarística prolongada y regular y el rezo diario del Rosario y otras oraciones de reparación.

Estas prácticas, indicó, no solo sostienen a los fieles en tiempos difíciles, sino que también atraen gracias para toda la Iglesia, incluyendo aquellos pastores que han perdido su rumbo. “La reparación —explicó— es el camino para disminuir la severidad del castigo y pedir a Dios sacerdotes santos”.

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