El obispo Wilfred Anagbe, de la diócesis de Makurdi, advirtió ante legisladores estadounidenses que las comunidades cristianas del norte y del cinturón central de Nigeria podrían desaparecer si la comunidad internacional no actúa con rapidez frente a la escalada de violencia religiosa que asola la región.
Según The Catholic Herald, el prelado compareció el 20 de noviembre, de forma telemática, ante el Subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes para África, donde ofreció un testimonio directo sobre la magnitud de los ataques perpetrados contra parroquias, escuelas y aldeas cristianas.
“Sin intervención urgente, el cristianismo puede ser eliminado”
Anagbe no dejó espacio para la ambigüedad.
“Sin una intervención rápida, el cristianismo corre riesgo de eliminación en partes del norte y del Middle Belt en muy poco tiempo”, afirmó con visible agotamiento.
Sus palabras coincidieron con un nuevo ataque: ese mismo día, hombres armados irrumpieron en un internado católico del oeste de Nigeria y secuestraron a niños desde sus dormitorios.
El obispo explicó que, pese a la reciente designación de Nigeria como País de Especial Preocupación por parte de Estados Unidos —un estatus que reconoce violaciones graves a la libertad religiosa—, esta medida simbólica “no sustituye la necesidad de una intervención política, militar y humanitaria coordinada”.
Ataques sistemáticos: iglesias quemadas, aldeas arrasadas y familias en fuga
Durante su intervención, Anagbe relató una cadena de ataques que han devastado comunidades de su estado, Benue, uno de los más golpeados por el extremismo islamista y la violencia de grupos armados. Recordó que varios miembros de su familia fueron asesinados el 22 de mayo, cuando su aldea natal de Aondona fue atacada.
Describió un panorama desolador: templos incendiados, familias desplazadas y miles de cristianos viviendo en campamentos improvisados, expuestos a nuevos ataques.
“La sangre de los cristianos nigerianos clama ante ustedes. No podemos esperar más. La inacción envalentona a los extremistas”, insistió.
Pidió sanciones específicas —incluidas medidas bajo la Ley Magnitsky— y un aumento significativo de la ayuda humanitaria destinada a las familias desplazadas.
Legisladores estadounidenses reconocen el fracaso del gobierno nigeriano
El presidente del comité, el congresista Chris Smith, declaró que “Nigeria es el punto cero de la persecución religiosa”. Denunció que las autoridades de Abuja han evitado admitir el componente religioso de los ataques y exigió imponer condiciones a la ayuda estadounidense, así como vetos de visado y congelación de activos a los responsables de las atrocidades.
Tanto republicanos como demócratas coincidieron en que el Gobierno nigeriano ha fallado en proteger a las comunidades cristianas.
Un patrón de persecución religiosa: Boko Haram y grupos fulani armados
Los funcionarios y expertos presentes recordaron que los ataques contra iglesias, aldeas cristianas y domicilios sacerdotales siguen un patrón sistemático. No se trata —advirtieron— de “criminalidad común”, sino de una campaña ideológicamente motivada que grupos como Boko Haram y elementos radicalizados de milicias fulani llevan años extendiendo por el norte y el cinturón central del país.
Este deterioro ha tensado las relaciones internacionales de Nigeria, que enfrenta presiones de otros gobiernos para reconocer la naturaleza religiosa de la violencia, tal como exige la Ley de Libertad Religiosa Internacional de EE.UU.
El obispo Anagbe, voz internacional del sufrimiento cristiano en Nigeria
El prelado ya había lanzado advertencias similares en el Parlamento británico a principios de año, en un acto organizado por Ayuda a la Iglesia Necesitada. Allí afirmó que Benue se ha convertido en un campo de batalla donde extremistas islamistas y pastores violentos atacan a aldeanos indefensos “sin consecuencia alguna”.
Pidió al Reino Unido condicionar sus relaciones con Nigeria a la restitución de las comunidades desplazadas y a la garantía de justicia para las víctimas.
Nacido en 1966 y ordenado sacerdote en 1993, Wilfred Anagbe fue nombrado obispo de Makurdi en 2015. Su diócesis es una de las más afectadas por la violencia en la región del Middle Belt, y él se ha convertido en una de las voces más firmes en defensa de los cristianos perseguidos en Nigeria.
