En la rueda de prensa de la 128ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), convocada la mañana de este viernes, el secretario general, Mons. César García Magán, respondió a preguntas sobre la situación del Valle de los Caídos y el proceso de “resignificación” impulsado por el Gobierno. El prelado dejó claro que la Conferencia Episcopal no tiene protagonismo en esta cuestión y que el asunto es competencia de otras instancias eclesiales junto con las autoridades civiles.
«Ha sido un proceso de diálogo en tres partes, entre el Gobierno de España, la comunidad benedictina con sus superiores, es decir, la abadía de Silos y la abadía de Solesmes en Francia y por otra parte la Archidiócesis de Madrid»
Acuerdos previos sobre basílica y presencia benedictina
El secretario general confirmó que entre las partes mencionadas “ya se habían alcanzado puntos de acuerdo” relacionados con la basílica, el culto católico y la continuidad de la comunidad benedictina en el recinto. Estos aspectos —indicó— dependen del entendimiento entre los actores directamente implicados.
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Además, señaló que a la CEE le parece “valioso” que los acuerdos alcanzados “se mantengan en el tiempo y en el espacio”, pero insistió en que no corresponde a la Conferencia Episcopal realizar el análisis de estos procesos ni pronunciarse sobre sus implicaciones.
Sobre las informaciones relativas a la retirada de imágenes religiosas —como La Piedad o los evangelistas— el secretario general afirmó no haber visto el proyecto arquitectónico. “Por lo que tengo entendido y por lo que he leído, esa maqueta era de máximos”, explicó.
y añadió que, según la información disponible, “La Piedad no se quita, ni las imágenes de los evangelistas en la cruz”, pero reiteró que la CEE no ha participado ni participa en esas decisiones. Tampoco tiene acceso al diseño final de la reestructuración:
“No he visto el proyecto arquitectónico”.
Competencia de los actores implicados y, en su caso, de la Santa Sede
El secretario general recordó que cualquier valoración sobre la evolución del Valle de los Caídos recae en quienes participan formalmente en el diálogo con el Gobierno. Añadiendo que, si fuese necesario, “también la Santa Sede” tendría la última palabra en aquellas cuestiones que requieran intervención de la autoridad pontificia.
Finalmente, sobre la fiabilidad en un proceso de negociación con el Gobierno y la fiabilidad de los procesos, se refirió al proceso de atención y reparación a víctimas, donde la CEE mantiene una negociación abierta, “yo sí me fío de las negociaciones que estamos teniendo”, afirmó. Hasta ahora, indicó, los puntos acordados “se han mantenido y se han cumplido” añadiendo, “de lo otro no sé; pregúntenle a la Archidiócesis de Madrid si se fía”.
A pesar de esa falta de competencia directa, señaló que el cardenal arzobispo de Madrid sí ha estado trabajando con todas las partes implicadas para “salvaguardar los principios fundamentales y las exigencias esenciales” relacionadas con la basílica, la comunidad religiosa y la dignidad de los difuntos.
Con sus declaraciones, la CEE marcó distancia institucional y evitó entrar en el debate político y mediático generado por la profanación del Valle, remitiendo la responsabilidad a las partes con competencia directa.
