Mientras las diócesis de Austin y Charlotte (Estados Unidos) anunciaban hace unas semanas que retirarían los reclinatorios, obligando a sus fieles a comulgar de píe, en San Bernardino (sur de California), el obispo Alberto Rojas ha anunciado —a través de una carta formal— nuevas normas litúrgicas sobre el momento en que los fieles deben ponerse de rodillas durante la Misa, disposiciones que entrarán en vigor en el Adviento de 2025. Rojas —quien es de origen mexicano— explicó las directrices en una carta pastoral fechada el 9 de noviembre, en la que ofrece criterios para reforzar la devoción eucarística y aclarar dudas surgidas en los últimos años.
En su mensaje, el prelado recuerda que cada obispo, como cabeza principal de su diócesis, tiene la responsabilidad de custodiar la tradición recibida y fomentar entre los fieles una devoción auténtica hacia la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Rojas cita además observaciones de Benedicto XVI sobre la importancia de buscar constantemente la manera adecuada de honrar al Dios vivo.
Discernimiento del obispo y tradición litúrgica
El documento subraya que la Instrucción General del Misal Romano (IGMR 43) deja en manos del obispo diocesano la decisión sobre la postura de los fieles desde el “Cordero de Dios” hasta la Comunión. Por ello —explica Rojas— cada obispo puede escoger la opción más adecuada en su territorio sin que exista un “correcto” o “incorrecto” absoluto en esta materia. El criterio, afirma, es favorecer la unidad y la reverencia.
Asimismo, la carta aclara que tanto ponerse de rodillas como permanecer de pie son posturas tradicionales del Rito Romano, con raíces que se remontan a los primeros siglos. La costumbre más extendida de arrodillarse se consolidó en la Edad Media, pero ambas posturas —recuerda Rojas— forman parte de la herencia recibida de la Iglesia.
Además, señala que la Iglesia nunca ha exigido lo imposible y que quienes no puedan arrodillarse por motivos de salud o edad no están obligados a hacerlo, pudiendo permanecer sentados o realizar una inclinación profunda en la consagración.
Rojas aclara también que estas nuevas normas no modifican la manera en que se recibe la Comunión. Según la IGMR 160 y Redemptionis Sacramentum, la postura normal para recibir el Sacramento es de pie, aunque quien lo desee puede recibirlo en la lengua o en la mano. Si alguien desea comulgar de rodillas, no debe ser reprendido ni se le puede negar el sacramento, dado que la forma de recepción depende únicamente del fiel.
Nuevas normas para toda la diócesis
Finalmente, el obispo establece las normas que regirán en toda la diócesis a partir del próximo Adviento. Explica que, en armonía con las indicaciones de la Instrucción General del Misal Romano, los fieles volverán a ponerse de rodillas después del “Cordero de Dios” y permanecerán así hasta que se incorporen para iniciar la procesión de Comunión. Una vez recibida la Eucaristía, cada persona podrá adoptar la postura que mejor exprese su reverencia hacia el misterio sacramental.
El obispo también aborda la situación de aquellas parroquias donde no existen reclinatorios. Indica que, en tales circunstancias, los fieles podrán decidir libremente si arrodillarse o permanecer de pie, sin que se les dé indicación en un sentido u otro. Sin embargo, si el templo cuenta con recursos para facilitar el gesto —como cojines o adaptaciones en los bancos—, quienes deseen arrodillarse pueden hacerlo siguiendo la norma establecida.