El cardenal Zen pide frenar la deriva sinodal y volver a la doctrina apostólica

El cardenal Zen pide frenar la deriva sinodal y volver a la doctrina apostólica

El cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, ha publicado una extensa reflexión en la que critica con firmeza el rumbo actual del Sínodo sobre la sinodalidad y advierte del riesgo real de una desfiguración de la identidad católica. A sus 93 años, el purpurado vuelve a erigirse en una de las voces más claras frente a la confusión doctrinal que vive la Iglesia.

Una lección de fidelidad: el ejemplo de Eleazar

Zen parte de la liturgia de estos días, donde se lee el martirio de Eleazar, el anciano maestro de la Ley que prefirió la muerte antes que dar escándalo a los jóvenes fingiendo comer carne prohibida. El cardenal confiesa sentirse identificado con esa figura y subraya que un anciano no puede, al final de su vida, dar un mal ejemplo a quienes ha formado en la fe.

El cardenal destaca que, en esta época de relativismo, la verdad es un “tesoro escondido” que debe compartirse: no existe “tu verdad y mi verdad”; existe la verdad de Cristo, que revela que somos hijos de Dios y herederos de la vida eterna.

Las basílicas de Pedro y Pablo y la naturaleza de la Iglesia

Con motivo de la dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo, Zen recuerda la estructura apostólica de la Iglesia y la primacía de Pedro. Afirma que la Iglesia es un cuerpo visible y místico fundado sobre los Apóstoles, realidad hoy desconocida incluso dentro de la propia Iglesia.

Crítica frontal al proceso sinodal

La parte central de su reflexión la dedica a una crítica detallada del proceso sinodal. Zen acusa a la actual estructura de haber transformado el Synodus Episcoporum en un “híbrido” donde se diluye la responsabilidad episcopal en favor de un modelo confuso de participación.

Acusa así que el sínodo ocupa metodologías “infantiles” que evitan el debate real. Hay una falta de transparencia en la conducción de las sesiones, control de la dinámica sinodal por facilitadores y expertos. El retiro de cuestiones sensibles hacia grupos de estudio sin supervisión clara y un documento final apresurado y presentado como “magisterio experimental”.

Además, añade que la publicación de Fiducia supplicans entre las dos sesiones sinodales generó mezcla, confusión y división, al introducir bendiciones para parejas homosexuales en determinados contextos, contradiciendo la disciplina tradicional.

“¿Hacia la autodestrucción?”

Zen advierte del riesgo de conducir a la Iglesia hacia una situación semejante a la de la Comunión Anglicana, donde la adaptación al mundo ha provocado profundas rupturas. La Iglesia, afirma, no puede jugar con su propia identidad.

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Llamado a rezar por el Papa y la unidad en la verdad

Lejos de cualquier actitud rebelde, Zen insiste en su obediencia filial: critica porque ama al Sucesor de Pedro. Pide rezar para que el Papa permanezca firme en la verdad y que la Iglesia recupere la unidad fundada en la fe apostólica.

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