La USCCB y su mensaje sobre los migrantes… justo el único asunto donde no arriesgan nada

La USCCB y su mensaje sobre los migrantes… justo el único asunto donde no arriesgan nada

El reciente video de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) sobre la migración y los migrantes —producido además con un rigor cinematrográfico— todavía está dando de qué hablar, desde las últimas declaraciones de León XIV ayer al salir de Castel Gandolfo apoyando el mensaje: «Creo que los obispos han sido muy claros en sus declaraciones y simplemente invito a todos los estadounidenses a que los escuchen«; Hasta críticas que duelen por la verdad que llevan.

El Lepanto Institute ha señalado algo que muchos fieles ven, pero pocos se atreven a decir: los obispos de Estados Unidos han alzado la voz con una contundencia extraordinaria… justo en el único asunto donde no arriesgan nada. Denuncia un “clima de miedo” y apela a la dignidad humana. Sin embargo, ese mismo episcopado ha mantenido un silencio clamoroso ante agresiones que afectan a la vida, la familia, la fe y la libertad religiosa.

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La denuncia del Lepanto Institute es clara y directa:

¿Dónde quedó su “preocupación” por el “clima de miedo” creado por la administración Biden al atacar a los defensores de la vida con tácticas legales agresivas? ¿Cuándo se “inquietaron” por los ataques del FBI contra parroquias católicas tradicionales? ¿Acaso alguna vez se “apenaron” por la guerra de la administración Biden contra los niños por nacer? ¿Se “entristecieron” por la imposición de ideologías trans a niños en aulas y bibliotecas públicas?

Nada. Ni un vídeo. Ni una declaración conjunta. Ni un gesto coordinado.

Si lo hubieran sido, nunca lo sabríamos porque nunca produjeron un collage de vídeo muy pulido y guionizado en el que todos leyeran juntos la misma declaración para ofrecer algún tipo de condena por estas políticas gravemente inmorales de la administración Biden y el daño moral que sufren los niños y sus familias.

El Lepanto Institute, al igual que otras voces fieles, está recordando a los obispos lo que ellos deberían recordar al mundo: la defensa de la vida, la fe y la verdad moral no admite silencios estratégicos.

Un episcopado que solo habla donde es seguro hablar deja de ser luz y comienza a ser sombra.

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Los obispos estadounidenses deben recuperar la parresía evangélica. No basta con hablar de dignidad humana mientras se evita defender a los más indefensos. La Iglesia no necesita vídeos pulidos: necesita pastores que llamen al mal por su nombre.

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