El obispo emérito de Fréjus-Toulon (Francia), Mons. Dominique Rey, ha concedido una extensa entrevista a Tribune Chrétienne con motivo de la publicación de su nuevo libro Mes choix, mes combats, ce que je crois (Ed. Artège). En sus páginas, el prelado ofrece una lectura abierta de sus veinticinco años de episcopado, abordando sin evasivas sus intuiciones, sus decisiones pastorales, los momentos de renovación, pero también las crisis, las incomprensiones y las zonas de sombra que han acompañado su ministerio.
Conocido por su franqueza, su audacia misionera y un estilo poco frecuente en el episcopado francés, Mons. Rey vuelve a expresarse sin rodeos sobre los desafíos que atraviesa hoy la Iglesia y sobre su propia experiencia personal, marcada por luces y heridas. “Las pruebas seleccionan a los verdaderos amigos”, afirma, resumiendo en una frase la etapa eclesial y humana que ha vivido en los últimos años.
Traditionis custodes y la liturgia: “Estamos a la espera”
En materia litúrgica, Mons. Rey considera que el clima podría evolucionar hacia un mayor equilibrio respecto a las restricciones impuestas tras Traditionis custodes. “Tenemos un Papa prudente y a la escucha”, afirma. Cita como ejemplo la reciente autorización para que el cardenal Raymond Burke celebrara en rito antiguo en San Pedro. “Estamos en una fase de espera para ver hacia dónde irán las decisiones futuras”.
Acusaciones políticas: “He dialogado con todos”
Sobre quienes lo etiquetan como obispo “de derechas” o próximo a ambientes identitarios, Rey responde con claridad: no tiene afiliación política y siempre ha acogido en su diócesis a personas de sensibilidades diversas. “Se recuerda que recibí a Marion Maréchal, pero se olvida que en la misma mesa había un diputado socialista de las Antillas”, comenta. Asegura que el ministerio episcopal incluye escuchar a todos —desde figuras destacadas hasta los más humildes— igual que hizo Cristo en el Evangelio.
Renovación misionera: “La Iglesia de Francia tiene un potencial aún no liberado”
Mons. Rey insiste en que, pese a la secularización, la Iglesia en Francia conserva una fuerza espiritual que puede revitalizarse. “Hay que salir del cristianismo de costumbre y recuperar la audacia”, afirma. Allí donde surgen comunidades fervorosas y laicos comprometidos, dice, se percibe la continuidad del impulso evangelizador de san Juan Pablo II.
Fréjus-Toulon: un laboratorio pastoral
El prelado reconoce que su diócesis fue durante años un “laboratorio” de iniciativas vocacionales y pastorales, impulsadas por la acogida de nuevos carismas. A un joven obispo le aconsejaría tres claves: conocer el terreno, ofrecer referencias doctrinales claras, y mantener la comunión en medio de la diversidad. La creatividad pastoral, señala, debe ir siempre unida al discernimiento y a la caridad.
Abusos: “Siempre he buscado la verdad y reforzado los protocolos”
Mons. Rey aborda también las críticas por la gestión de casos de abusos durante su episcopado. Afirma que desde el inicio estableció estructuras de acogida, escucha y acompañamiento a víctimas, además de protocolos canónicos y civiles con transparencia. Menciona el acuerdo firmado con la Fiscalía para garantizar el deber de denuncia y el refuerzo del equipo encargado de estos asuntos.
Tras su salida de Toulon: una misión distinta, pero no menor
A pesar de las tensiones internas y del desgaste sufrido en los últimos años, Rey mantiene un mensaje de esperanza. “La Iglesia ha atravesado crisis antes y siempre ha salido adelante”, afirma. Cita como signos alentadores el aumento de conversiones, peticiones de bautismo y el dinamismo de los jóvenes católicos en iniciativas sociales y misioneras.
Su retirada del gobierno diocesano fue ampliamente comentada. Él lo describe como un cambio de perspectiva: “No tengo ya la carga administrativa, pero sigo disponible para acompañar proyectos y favorecer colaboraciones”. Desde París, donde reside en una parroquia, continúa predicando retiros, acompañando grupos y colaborando en iniciativas evangelizadoras.
