El pasado sábado 15 de noviembre, la parroquia de Santa María la Real de Sevilla convocó la “Eucaristía en tierra de acogida”, un evento promocionado por el grupo ICHTHYS (Cristianos LGBTI+H de Sevilla) y celebrado por el sacerdote y fraile dominico Francisco Javier Rodríguez. El espectáculo era el mismo que ya hemos visto en repetidas ocasiones —algunas veces con mayor escándalo que otras— y que no deja de ser un abuso litúrgico completo: una bandera arcoíris sobre el altar y las personas sentadas alrededor en el presbiterio. Entre los asistentes se encontraba José, un joven del grupo Orate, quienes se presentan como una “organización católica que defiende y promueve la identidad y Tradición católica de España a través de la fe, la acción y el testimonio público”.

En una entrevista concedida al sacerdote argentino P. Javier Olivera Ravasi, en su canal de YouTube “Que no te la cuenten”, José explica que este grupo LGBT lleva unos diez años en la parroquia y realiza actividades que, bajo toda norma, son abusos litúrgicos claros. El joven relata que se trata de una Misa en la que la gente no se pone de pie, todos permanecen sentados, incluido el sacerdote, y que en la oración de los fieles se dio la palabra a los asistentes para que compartieran sus peticiones. Entre ellas —menciona José— se pidió que más personas pudieran “salir del armario” y que todos se sintieran amados por Dios, en ningún momento se llama a la conversión.
Un evento con antecedentes
Días antes, en la misma parroquia habían solicitado celebrar una Misa de exequias por los jóvenes falangistas asesinados por el comunismo durante la Guerra Civil, acto que la comunidad religiosa (dominicos) aceptó inicialmente, pero que después decidió cancelar al considerarlo un evento político.
Fray Francisco Javier Domínguez, portavoz de los dominicos consultado por ABC Sevilla, asegura que nunca quisieron negar la Misa por los fallecidos. Eso sí, insiste en que debía celebrarse sin “demostraciones políticas”. Tras ver la convocatoria pública, cancelaron el acto para evitar convertir el templo en un escenario ideológico.
Asegura también que el grupo LGBT que celebró la eucaristía ese día se reúne mensualmente en el templo para su Misa “Tierra de acogida”, con el aval del anterior arzobispo, Juan José Asenjo. Pero claro, esto no es un escenario ideológico —¿tiene lógica?—.
“Sois una panda de traidores”
José aclara que, aunque pertenece a la Falange, esta intervención la realizó por ser católico. En el video, que se ha difundido rápidamente por redes sociales, se ve al joven declarando: “Sois una panda de traidores; el primero eres tú —señalando al sacerdote—, que eres el que está acogiendo a esta Misa, acogiendo al pecado. […] Vosotros lo que estáis haciendo es acoger al pecado”. El sacerdote —que al parecer no cabía en su asombro— intenta corregirlo alegando que está en contra de lo que ha dicho el papa Francisco sobre acoger a todos.
En la entrevista concedida al P. Olivera, José aclara que, en un principio, él había ido solamente para observar y saber de primera mano qué hacían en la “Misa de acogida”. Sin embargo, no tardó en darse cuenta, al escuchar la homilía, de que se trataba simplemente de una forma de presentar la “tolerancia” ante la vida homosexual, sin advertir siquiera una guía para poder vivir en gracia.
El joven recordó al sacerdote lo que cualquier católico medianamente formado sabe: que el Catecismo es claro respecto a la práctica homosexual y que no puede presentarse como compatible con la vida sacramental sin causar un daño grave a las almas. «Desacatáis lo que dice el Catecismo», afirmó. Y la frase, incómoda para algunos, es simplemente cierta.
Las personas, aún sentadas en sus asientos, comenzaron a intentar silenciarlo diciendo que estaba en la casa de Dios, que lo estaban grabando y que lo iban a denunciar por delito de odio. El joven cerró su intervención espontánea diciendo: “Espero de verdad, de corazón, que todos ustedes se conviertan, y el primero es usted, que es el responsable”.
Una denuncia ante el Dicasterio para el Culto Divino
La organización ORATE ha presentado una denuncia formal ante el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y ante el Arzobispado de Sevilla —que no ha emitido declaraciones hasta el momento—, en la que expone los abusos litúrgicos cometidos.
El escrito describe cómo los fieles fueron situados en sillas dentro del presbiterio, cómo el sacerdote celebró la Eucaristía sentado delante del altar y cómo se omitieron posturas, gestos y rúbricas prescritas, alterando el desarrollo legítimo de la celebración. También señala que la Misa fue presentada como un acto de “acogida LGTBI+” y que la homilía transmitió la idea de que Dios tolera conductas contrarias a la moral católica, sin ninguna referencia a la enseñanza de la Iglesia sobre la conversión y la vida en gracia. A ello se suma que el celebrante permitió intervenciones espontáneas en la Oración de los Fieles, incluidas peticiones contrarias a la doctrina, y que introdujo modificaciones arbitrarias en el Misal.
La denuncia fundamenta estos hechos en el derecho de los fieles a una liturgia auténtica, en el deber del sacerdote de custodiar la integridad doctrinal y en la prohibición expresa de añadir o alterar elementos litúrgicos. Para ello recurre a la normativa del Misal Romano, a Redemptionis Sacramentum y al Catecismo de la Iglesia Católica. Finalmente, ORATE solicita que se investiguen los hechos, que se instruya al sacerdote implicado y que se garantice que en dicha parroquia la liturgia se celebre conforme a lo que establece la Iglesia.
