Tres familias cristianas han sido liberadas de la esclavitud en Pakistán gracias a la misión del sacerdote argentino P. Federico Highton y del joven laico español Diego, quienes regresaron recientemente de este país de mayoría musulmana tras una nueva operación de rescate. La iniciativa se suma a los esfuerzos que ambos llevan realizando en los últimos años, en los que han logrado liberar a más de 300 cristianos sometidos a servidumbre generacional en los hornos de ladrillos.
Según relató el sacerdote a Catholic News Agency, pagó el equivalente a 1.700 dólares a empresarios paquistaníes para saldar las deudas ficticias que mantenían a estas familias atrapadas en trabajos forzados. Hombres, mujeres y niños llevan décadas siendo víctimas de una práctica extendida en Pakistán: la servidumbre por deudas, que muchas veces se acompaña de abusos, violaciones, conversiones forzadas y restricciones religiosas.
Una misión nacida del celo apostólico
El padre Federico explicó que viajó a Pakistán “con el único propósito de liberar cristianos esclavizados que sufren en servidumbre”. Llevó consigo 3.000 dólares destinados exclusivamente a pagar la libertad de estas familias. Como en ocasiones anteriores, estuvo acompañado de Diego, un joven español que volvió a la fe católica en 2024 y que desde entonces se ha sumado con determinación a la misión apostólica.
En su primer viaje conjunto, el año pasado, lograron liberar a 200 personas; y en 2025, a 110 más. Esta última expedición permitió la liberación de 11 personas pertenecientes a tres familias que nunca habían conocido la libertad. No podían asistir a Misa ni recibir los sacramentos. “El mismo día en que fueron liberados pude darles los sacramentos, incluido el bautismo. Fue un día de doble liberación”, recordó el sacerdote.
La cruz vivida con esperanza
Tras la misión, el padre Federico recibió una carta de Dominic, un reciente converso paquistaní que sufrió agresiones por parte de su propia familia tras abrazar el cristianismo. Le rompieron el crucifijo que había recibido como regalo. Sin embargo, Dominic respondió con oración y perdón: “Ahora entiendo profundamente lo que significa cargar la cruz del Señor. Me enorgullezco de esta cruz. Los golpes, los insultos y la destrucción de los crucifijos no pueden detener el crecimiento de la Iglesia, porque la cruz verdadera vive en nuestros corazones”.
Su testimonio refleja la realidad de muchos conversos y cristianos perseguidos en Pakistán, un país donde la legislación sobre la blasfemia sigue siendo utilizada de manera desproporcionada contra los no musulmanes, y donde la violencia multitudes contra los cristianos ha dejado víctimas en los últimos años.
PaX: un proyecto de futuro para los cristianos liberados
Para ofrecer una respuesta duradera a la situación de los cristianos más vulnerables, el padre Federico ha puesto en marcha el proyecto PaX, cuyo nombre significa “paz” y también “Pakistan Christendom”. Diego actúa como director del proyecto, en colaboración con la Orden de San Elías y con el activista católico paquistaní Joseph Janssen, miembro del Camino Neocatecumenal.
Durante una visita en junio, Diego y Janssen buscaron terrenos para construir la primera comunidad PaX, destinada a acoger entre 300 y 400 personas. El objetivo es proporcionar a los liberados un entorno seguro donde puedan reconstruir su vida cristiana y aprender a vivir de manera digna mediante el trabajo: construcción, agricultura, ganadería y elaboración de materiales.
“Después de una vida comiendo basura, siendo tratados como basura y sufriendo violencia constante, algunos no saben lo que es ser humanos. Tenemos que llevarlos a un lugar donde puedan vivir en paz, practicar el cristianismo y educar a sus hijos”, señaló Diego. Por motivos de seguridad, no se ha revelado la ubicación exacta de estas comunidades.
Caridad católica en acción
El joven destacó la enorme generosidad recibida por parte de católicos de distintas partes del mundo: “Ha sido impresionante ver la caridad de tantos: oraciones, donaciones y ofertas para viajar a Pakistán”. Actualmente, la primera comunidad PaX se encuentra en fase inicial y ya han comenzado a construir el muro perimetral. “Queda mucho camino por recorrer, pero este es el primer paso hacia los cimientos del cristianismo paquistaní”, afirmó.
La misión del padre Federico y Diego es un ejemplo vivo del espíritu misionero de la Iglesia y un signo esperanzador en uno de los países donde los cristianos sufren mayor persecución.
