Crecen las conversiones al catolicismo en Nueva York: las parroquias no dan abasto

Crecen las conversiones al catolicismo en Nueva York: las parroquias no dan abasto

Varias parroquias de Nueva York registran un incremento notable en el número de adultos que solicitan ingresar en la Iglesia católica a través del Orden de Iniciación Cristiana de Adultos (OCIA), así lo reporta el New York Post. El fenómeno, constatado en distintos puntos de la archidiócesis y de la diócesis de Brooklyn, destaca por producirse en una de las ciudades consideradas más secularizadas del país.

En St. Joseph’s Church, en Greenwich Village, el dominico padre Jonah Teller informó recientemente durante una Misa dominical de que el grupo de catecúmenos se ha triplicado respecto al año anterior, alcanzando unos 130 inscritos. En St. Vincent Ferrer, en el Upper East Side, el número también se ha duplicado hasta acercarse a los 90 participantes. La Basílica de St. Patrick’s Old Cathedral, por su parte, ha duplicado igualmente su cifra, rondando las 100 personas, y su Misa de las 19:00 h registra aforos completos de manera habitual.

El padre Daniel Ray, sacerdote de la Basílica, confirmó que se están estudiando nuevas opciones ante la falta de espacio: “Estamos explorando la posibilidad de añadir más Misas”. La diócesis de Brooklyn también ha observado un crecimiento similar: en 2024, 538 adultos fueron admitidos en la Iglesia, casi el doble que en 2023.

Un fenómeno creciente entre jóvenes adultos

Sacerdotes y responsables parroquiales señalan que una parte significativa de este aumento procede de jóvenes profesionales que buscan una referencia estable en medio de un entorno cultural cambiante. Algunos catecúmenos mencionan motivos personales, crisis vitales o la insatisfacción con ciertos ambientes ideológicos. Otros aluden a la necesidad de estructura, claridad moral o acompañamiento espiritual.

Varios conversos entrevistados por la prensa estadounidense relatan trayectorias marcadas por la búsqueda intelectual, experiencias de sufrimiento o la percepción de que el éxito material no proporciona respuestas duraderas. Algunos describen un proceso de retorno a la práctica religiosa tras años de distanciamiento familiar; otros, un primer acercamiento a la fe tras una vida sin referencias cristianas previas.

Factores culturales y reflexión personal

Distintos candidatos al bautismo citan el impacto de hechos recientes en Estados Unidos, así como el desgaste provocado por la polarización política o la volatilidad del discurso público. La lectura espiritual, la participación en grupos parroquiales y el contacto con comunidades activas parecen influir también en este retorno a la práctica religiosa.

El testimonio de varios catecúmenos muestra un patrón común: el deseo de una vida más ordenada, mayores certezas existenciales y la posibilidad de integrar fe, trabajo y vida familiar. Algunos afirman que la serenidad encontrada en la oración o en el acompañamiento sacerdotal ha sido determinante para iniciar el proceso de conversión.

Una tendencia que interpela a la Iglesia local

Aunque no existen datos concluyentes sobre las causas exactas del fenómeno, la coincidencia de cifras en distintas parroquias y diócesis sugiere un movimiento estable. Los responsables pastorales insisten en que el aumento no se debe a campañas específicas, sino a iniciativas ordinarias de evangelización y a la respuesta espontánea de quienes buscan incorporarse a la vida sacramental.

En una ciudad marcada por el dinamismo cultural y la pluralidad religiosa, el crecimiento sostenido de nuevos católicos plantea a la Iglesia el desafío de acompañar a estos grupos en su proceso formativo y de integrar a los recién llegados en comunidades vivas y bien estructuradas.

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