Durante la peregrinación “Summorum Pontificum” celebrada en Roma, el teólogo italiano don Nicola Bux, consultor durante años de la antigua Congregación para la Doctrina de la Fe, ofreció una serie de reflexiones sobre temas de actualidad eclesial y moral en una entrevista publicada por La Brújula Cotidiana. Bux subraya que la Iglesia no tiene autoridad para modificar el contenido doctrinal recibido de la Revelación, especialmente en cuestiones como la antropología, la sexualidad o la moral cristiana.
El sacerdote recordó que la enseñanza de la Iglesia se fundamenta en la Sagrada Escritura y citó textos como Génesis 1,27 y Mateo 19,4 para reafirmar la visión bíblica del hombre y la mujer. En ese sentido, insistió en que el Catecismo puede desarrollarse “solo para hacer progresar la comprensión doctrinal”, pero sin contradecir la verdad revelada: “La Iglesia no puede cambiar ni una ‘i’ ni una ‘tilde’ de estas palabras”, afirmó.
Cultura contemporánea y riesgo de ideologización
A propósito del impacto de las corrientes culturales actuales en el lenguaje eclesial, Bux advirtió del riesgo de incorporar planteamientos ajenos a la Tradición. Citando a san Pablo, señaló que el criterio para el discernimiento cristiano sigue siendo Cristo mismo: toda propuesta o teoría debe ser examinada a la luz de la verdad revelada.
El teólogo subrayó que la antropología cristiana no se basa en conceptos cambiantes, sino en la identidad del ser humano tal como ha sido creada por Dios. Por ello, consideró que la ideología de género no puede armonizarse con la fe católica y recordó que el acompañamiento pastoral implica conducir a la verdad, no confirmar el error.
Acogida de la persona y corrección del comportamiento
En la entrevista, Bux explicó que la acogida pastoral de las personas no equivale a aprobar comportamientos contrarios al bien moral. Retomando el Concilio de Calcedonia y el Catecismo, recordó que el concepto cristiano de persona supone reconocer la bondad de la naturaleza humana, creada varón y mujer. Así, afirmó que la verdadera pastoral busca sanar y corregir lo que se desvía de la verdad, del mismo modo que la medicina interviene sobre lo patológico.
Respecto al debate sobre la pastoral de la misericordia, señaló que esta nunca significa dejar a la persona en el pecado, sino acompañarla en un camino de conversión. Mencionó el sufrimiento de quienes han desistido de procesos de “transición de género” como ejemplo de las heridas que puede causar una visión contraria a la realidad del cuerpo humano.
Doctrina, libertad cristiana y lenguaje del Catecismo
Preguntado sobre quienes califican la doctrina católica como “no inclusiva”, Bux indicó que Cristo mismo anunció que su mensaje implicaría división y que la fidelidad a la verdad no depende del consenso social. La libertad cristiana, afirmó, consiste en adherirse a la verdad incluso cuando esta contradice las modas culturales.
Sobre la expresión del Catecismo que califica los actos homosexuales como “intrínsecamente desordenados”, el teólogo señaló que no se trata de un lenguaje superable, sino de un juicio moral arraigado en la noción cristiana de orden, entendida como orientación recta hacia el fin querido por Dios.
Tradición, Camino Sinodal y autoridad del Magisterio
En relación con declaraciones recientes de obispos italianos sobre una “Iglesia que cambia”, Bux recordó la enseñanza de Juan XXIII: el progreso doctrinal es un desarrollo orgánico, no una alteración de fondo. La Iglesia —dijo— está llamada a convertir al mundo a Cristo, no a adaptarse a él.
Finalmente, subrayó que el Magisterio vincula a los obispos porque su autoridad se ejerce in persona Christi. Citando la constitución Dei Verbum, insistió en que el Magisterio no está por encima de la Palabra de Dios, sino a su servicio. Por ello, afirmó que un pastor que propone un “evangelio flexible” deja de ser maestro de la fe para convertirse en eco del mundo.
