Duro e incomprensible giro en el caso Lute. Según han revelado medios locales de Chiclayo, las víctimas del sacerdote Eleuterio Vásquez —conocido como “Lute”— fueron convocadas de forma presencial sin que se notificara previamente a su abogado porque Gambaro (el instructor del caso) había recibido órdenes de darles personalmente una comunicación muy importante.
Lo que esperaban fuese una carta del Papa con una disculpa y una vía para encauzar su situación terminó convertido en una escena impropia de la seriedad de un proceso canónico: un mensajero eclesial anónimo les entregó un folio sucio y doblado, sin sobre, sin sello oficial ni número de expediente, a la vista de todos. En ese papel, redactado sin formalismos y con un nivel impropio de la gravedad del caso, se comunicaba que el Papa había concedido la gracia de la dispensa del estado clerical a su abusador.
El golpe para las víctimas es devastador. El pasado mes de septiembre habían solicitado expresamente que, por justicia, no se concediera ninguna dispensa hasta que se realizara una investigación adecuada y se dictara sentencia. Sin embargo, el Papa hizo caso omiso a esta petición: la dispensa fue emitida ese mismo mes y comunicada apenas hace unos días, confirmando que nunca se rectificó a pesar del reclamo de quienes denunciaron los abusos.
Leer también
- Las pruebas que Prevost no practicó y que las víctimas piden para esclarecer su caso
- Lute pide al Papa la gracia de la dispensa para impedir la investigación y el juicio
- Las víctimas piden al Papa que no conceda la dispensa
Durante cuatro años, las víctimas se han expuesto públicamente con enorme sacrificio personal, enfrentando incluso el cuestionamiento de parte de una comunidad que había idealizado al abusador. Desde antes del Cónclave se les ha cuestionado en los medios, en medio de una supuesta conspiración política olvidándose de su dolor. Hoy reciben un portazo que culmina un proceso plagado de irregularidades y omisiones. La dispensa llega sin investigación, sin esclarecimiento de los hechos, sin verdad. Simplemente se otorga la gracia de la dispensa al sacerdote, solicitada para evitar una investigación exhaustiva donde podrían haber aflorando muchos más abusos (recordemos que se llevaba a las víctimas a una estancia de un poblado y que hay testigos confirmando que llevó más niños) y se cierra el expediente, como si nada hubiera ocurrido.
Este procedimiento, manifiestamente anómalo, representa un absoluto despropósito. Según ha podido saber Infovaticana, el equipo legal que acompaña a las víctimas iniciará de manera inminente una batería de acciones ante todas las instancias posibles para denunciar este atropello a la razón y a cualquier noción de justicia.