La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un comunicado en el que condena toda forma de violencia verbal o discriminación, especialmente hacia las mujeres, y exhorta a los sacerdotes y agentes de pastoral a cuidar sus palabras para que siempre sean reflejo de la caridad cristiana. El documento, identificado con el número de protocolo 438/25, señala que no existe justificación alguna para el uso de expresiones violentas o despectivas y recuerda que quienes sirven en la Iglesia están llamados a reflejar “el rostro compasivo de Cristo, que siempre dignifica y nunca humilla”.

El texto, firmado por Mons. Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, y por Mons. Héctor M. Pérez Villarreal, obispo auxiliar de México y secretario general, subraya el compromiso del episcopado mexicano de trabajar por una Iglesia que escuche, acoja y defienda la dignidad de cada persona. Los obispos aseguran que este compromiso debe vivirse tanto en el anuncio del Evangelio como en la vida cotidiana de las comunidades, construyendo espacios de diálogo, reconciliación y paz.
El caso del «Padre Pistolas»
De acuerdo con el informe publicado por ACI Prensa, la declaración de la CEM se produce después de una polémica generada por las expresiones del sacerdote Jesús Alfredo Gallegos Lara, conocido como el “Padre Pistolas”. En una homilía pronunciada en Chucándiro, Michoacán, el sacerdote lanzó frases ofensivas contra la gobernadora de Guanajuato, lo que desató críticas en redes sociales y en medios nacionales. En el vídeo difundido se le escucha decir: “yo le voy a partir su madre, a ella, porque es la culpable de que nos vaya a matar de hambre a todos”, y posteriormente, en declaraciones públicas, intentó justificar sus palabras asegurando que “la violencia no es que yo hable de una mujer, la violencia es que esta señora nos quiere dejar sin comer a todo México”.
Una exhortación pastoral al testimonio y la coherencia
Aunque la CEM no menciona nombres en su comunicado, el contexto señalado por ACI Prensa permite entender que el pronunciamiento busca reafirmar el llamado a la prudencia y al testimonio cristiano de quienes tienen una responsabilidad pastoral. La Iglesia mexicana insiste en que el lenguaje de los sacerdotes debe ser siempre vehículo de verdad y misericordia, sin caer en agresiones ni descalificaciones personales que falten a la caridad.
Los obispos recordaron que el sacerdote, por su condición de pastor, está llamado a predicar con firmeza pero también con humildad y respeto. La palabra del ministro, subraya el comunicado, debe servir para edificar y no para dividir, pues en ella el pueblo de Dios busca consuelo, guía y ejemplo. En ese sentido, la CEM invitó a todos los agentes de pastoral a revisar su modo de comunicar y a procurar que su servicio esté inspirado siempre en la caridad, la verdad y la dignidad de toda persona humana.
