El Builders AI Forum 2025, celebrado los días 6 y 7 de noviembre en la Universidad Pontificia Gregoriana, reunió a expertos internacionales en tecnología, ética y pastoral para reflexionar sobre el papel de la inteligencia artificial (IA) en el servicio a la misión de la Iglesia. En su mensaje, el Papa León XIV subrayó que la innovación tecnológica, lejos de ser un fin en sí misma, debe orientarse a la dignidad de la persona humana y al bien común. Además, recordó que toda creación humana es una participación en la obra creadora de Dios y, por tanto, posee una dimensión ética y espiritual.
Dejamos a continuación el mensaje del Santo Padre a los participantes en el Builders AI Forum 2025:
Envió un cordial saludo a todos los participantes en el Builders AI Forum 2025, que tiene lugar en la Universidad Pontificia Gregoriana. Expreso mi gratitud a los organizadores y a todos aquellos que, mediante la investigación, la iniciativa empresarial y la visión pastoral, buscan garantizar que las tecnologías emergentes permanezcan orientadas hacia la dignidad de la persona humana y el bien común.
El objetivo de este Foro —fomentar “una nueva comunidad interdisciplinar de práctica dedicada a apoyar el desarrollo de productos de inteligencia artificial que sirvan a la misión de la Iglesia”— refleja una cuestión importante de nuestro tiempo: no se trata solo de lo que la IA puede hacer, sino de quiénes estamos llegando a ser a través de las tecnologías que construimos.
En este sentido, deseo señalar que la inteligencia artificial, como toda invención humana, brota de la capacidad creativa que Dios nos ha confiado (cf. Antiqua et Nova, 37). Esto significa que la innovación tecnológica puede ser una forma de participación en el acto divino de la creación. Por tanto, conlleva un peso ético y espiritual, ya que toda decisión de diseño expresa una visión del ser humano. La Iglesia llama, por tanto, a todos los constructores de inteligencia artificial a cultivar el discernimiento moral como parte fundamental de su trabajo: a desarrollar sistemas que reflejen la justicia, la solidaridad y una auténtica reverencia por la vida.
Las reflexiones que realizáis en estos días muestran que esta tarea no puede quedar confinada a los laboratorios de investigación o a las carteras de inversión. Debe ser un empeño profundamente eclesial. Ya se trate de diseñar algoritmos para la educación católica, herramientas para una atención sanitaria compasiva o plataformas creativas que transmitan la historia cristiana con verdad y belleza, cada participante contribuye a una misión común: poner la tecnología al servicio de la evangelización y del desarrollo integral de cada persona.
Esta colaboración interdisciplinar encarna el “diálogo entre la fe y la razón” (cf. Antiqua et Nova, 83), renovado en la era digital, y afirma que la inteligencia —ya sea artificial o humana— encuentra su pleno significado en el amor, la libertad y la relación con Dios.
Con estos sentimientos, encomiendo el trabajo de este Foro a la amorosa intercesión de María, Sede de la Sabiduría. Que vuestra colaboración dé fruto en una inteligencia artificial que refleje el diseño del Creador: inteligente, relacional y guiada por el amor. Que el Señor bendiga vuestros esfuerzos y los convierta en signo de esperanza para toda la familia humana.
LEÓN PP. XIV