La Basílica de San Pedro inaugura un “Espacio de Escucha” abierto a fieles y turistas

La Basílica de San Pedro inaugura un “Espacio de Escucha” abierto a fieles y turistas

La Basílica de San Pedro inauguró recientemente un Spazio d’Ascolto (Espacio de Escucha), abierto tanto a fieles como a visitantes, con el objetivo de ofrecer un lugar de diálogo y acompañamiento espiritual.
Según informó la agencia AICA, el nuevo espacio está disponible dentro de la basílica y busca brindar a cada persona la posibilidad de detenerse y ser escuchada, ya sea por sacerdotes, religiosas o laicos preparados para el servicio pastoral.

“La Puerta Santa, abierta en su momento, nos inspiró a abrir ‘otra puerta’ en la Basílica de San Pedro y crear un espacio de escucha”, explicó monseñor Orazio Pepe, secretario de la Fábrica de San Pedro, la institución encargada del mantenimiento y la gestión del templo vaticano.
“Es un espacio abierto, una oportunidad para el encuentro, un lugar donde un hermano —un sacerdote, una monja, un laico— escucha a otro hermano en la humanidad”, añadió.

Un lugar para liberar el corazón

Monseñor Pepe señaló que el Espacio de Escucha no sustituye al confesionario, sino que ofrece un momento de pausa interior, un tiempo para hablar libremente de los propios pensamientos y preocupaciones.

“Quien escucha no reemplaza al confesor que administra el sacramento de la reconciliación”, explicó. “Es simplemente una pausa que permite hablar y confrontar los propios pensamientos con alguien dispuesto a escuchar”.

El prelado destacó que el propósito es ayudar a liberar el corazón “de la carga, del dolor y de las dudas que conlleva la vida”.

También para quienes buscan belleza y sentido

De acuerdo con lo informado por AICA, el secretario de la Fábrica de San Pedro subrayó que este espacio también puede tener un impacto en quienes visitan la basílica por motivos culturales o turísticos.

“Para quienes entran como turistas en busca de belleza, este espacio puede ser una oportunidad única —dijo—, una invitación a plantearse preguntas significativas sobre la vida y sobre Dios.”

Monseñor Pepe expresó su esperanza de que la experiencia despierte una inquietud espiritual en los visitantes:

“Las semillas del Evangelio, sembradas en el corazón de las personas, darán fruto a su debido tiempo. Y si despiertan una santa inquietud, las personas podrán continuar ese diálogo en su ciudad o país, contactando con la Iglesia local.”

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