Rumanía inaugura una de las catedrales más grandes del mundo ortodoxo

Rumanía inaugura una de las catedrales más grandes del mundo ortodoxo

Miles de fieles se congregaron el domingo en Bucarest, capital de Rumanía, para participar en la consagración de las pinturas y mosaicos de la Catedral de la Salvación del Pueblo, también llamada Catedral Nacional, considerada la iglesia ortodoxa más grande del mundo. La ceremonia marcó la culminación de quince años de construcción y se vivió como un momento de orgullo nacional para este país de profunda tradición cristiana.

La catedral ortodoxa más grande del mundo

Según datos del Patriarcado Ortodoxo Rumano, la Catedral de la Salvación del Pueblo es actualmente la catedral ortodoxa más grande del mundo. El edificio se eleva a más de 125 metros y tiene capacidad para 5.000 fieles. En su interior se encuentra el iconostasio más grande del mundo, con 407 m², completamente cubierto de iconos dorados y mosaicos de estilo bizantino. Su campana principal, de 25 toneladas, es la más grande de Europa.

Los mosaicos y frescos, que cubren más de 17.800 m², fueron realizados bajo la dirección del artista Daniel Codrescu, quien explicó que el proyecto fue una colaboración entre la Iglesia, historiadores del arte y artistas contemporáneos. “Espero que esta iglesia tenga un impacto muy importante en la sociedad, porque es un espacio público”, declaró.

La ceremonia fue presidida por el patriarca Daniel y contó con la presencia del presidente Nicusor Dan, el primer ministro Ilie Bolojan y miles de fieles que siguieron la liturgia desde pantallas instaladas en el exterior.

Un proyecto esperado durante un siglo

La idea de una “catedral nacional” surgió a finales del siglo XIX, pero las guerras mundiales y la dictadura comunista impidieron su realización. La construcción comenzó finalmente en 2010, detrás del Palacio del Pueblo, edificado por el dictador comunista Nicolae Ceausescu. El altar mayor fue consagrado en 2018, y aunque el templo está operativo, todavía restan algunos trabajos.

Rumanía, con unos 19 millones de habitantes, es uno de los países más religiosos de Europa: cerca del 85 % de la población se identifica como ortodoxa. La Iglesia describe la nueva catedral como un símbolo de unidad nacional y espiritual, expresión visible de la fe que sobrevivió a la persecución comunista.

Las reliquias del apóstol Andrés

Uno de los elementos espirituales más significativos del nuevo templo es la presencia de las reliquias de san Andrés apóstol, patrono espiritual de Rumanía. Las reliquias —el peroné y la rótula de su pierna derecha— fueron un regalo de la Iglesia en Italia, como signo de comunión entre las Iglesias ortodoxa y católica. El patriarca Daniel bendijo el relicario el 23 de octubre y anunció que san Andrés será copatrono de la nueva catedral.

San Andrés es venerado como el “apóstol de los rumanos”, pues según la tradición predicó el Evangelio en la región de Dobruja. Su figura ha sido históricamente un punto de unión entre la identidad nacional y la fe cristiana.

El gesto de san Juan Pablo II y el recuerdo del papa Francisco

Durante su visita a Rumanía en 1999, san Juan Pablo II ofreció una donación de 200.000 dólares al patriarca Teoctist, destinada a apoyar el proyecto de la catedral. El patriarca Daniel reconoció más tarde que el pontífice polaco fue uno de los principales benefactores de la obra, y explicó que esa suma se utilizó para la fabricación de las campanas, cuyo costo total ascendió a medio millón de euros.

Veinte años después, en 2019, el papa Francisco visitó Rumanía y fue recibido en la Catedral ortodoxa de Bucarest. En su discurso, el pontífice destacó la importancia de la oración común y del testimonio compartido entre cristianos.

La Catedral de la Salvación del Pueblo es hoy un punto de referencia para el cristianismo ortodoxo mundial: al mismo tiempo un espacio de culto, un testimonio histórico y una obra de arte monumental.

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