El Papa recibe a los peregrinos de Estonia y los anima a vivir la fe con esperanza

El Papa recibe a los peregrinos de Estonia y los anima a vivir la fe con esperanza

León XIV recibió este 24 de octubre de 2025, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, a un grupo de peregrinos de Estonia en el marco del Año Jubilar, centrado en la virtud teologal de la esperanza. Durante el encuentro, el Pontífice alentó a los fieles a vivir su fe con alegría, a compartir el Evangelio en la vida cotidiana y a custodiar la unidad eclesial en un país donde los católicos son una minoría.

León XIV subrayó que la Iglesia en Estonia, recientemente elevada a diócesis de pleno derecho, representa un signo concreto del crecimiento espiritual de una comunidad que ha renacido tras siglos de prueba. Recordó que durante más de quinientos años la sede episcopal de Tallin estuvo suprimida y que, tras un largo periodo como administración apostólica, la Santa Sede decidió restablecerla, reconociendo así la madurez pastoral alcanzada.

El Papa pidió a los fieles que recen por su obispo y que mantengan viva la comunión con la Iglesia universal. También destacó la importancia de fortalecer el vínculo con las demás confesiones cristianas, mencionando en particular la colaboración de la Iglesia Luterana de Estonia en el proceso de beatificación del arzobispo Eduard Profittlich, mártir del comunismo, recientemente reconocido por la Iglesia.

El Pontífice evocó la memoria de Profittlich —arzobispo de Tallin asesinado en 1942 por el régimen soviético— como ejemplo de fidelidad hasta el final, recordando que su testimonio une a los cristianos en torno a la esperanza. Aprovechó además para renovar su llamado a la paz en Europa, recordando que todavía hay guerras que hieren al continente y exhortando a los peregrinos a rezar intensamente por el fin de los conflictos.

En un ambiente fraterno, León XIV expresó su gratitud por la perseverancia de los católicos estonios, animándolos a llevar su fe con alegría a sus familias y comunidades, y los confió a la protección de la Virgen María, Madre de la Iglesia. El encuentro concluyó con la oración del Padre Nuestro, en la que participaron todos los presentes.

Con este gesto, el Papa reafirma la atención de la Santa Sede hacia las pequeñas comunidades católicas del norte de Europa, testimonio de una fe que, aunque numéricamente modesta, se mantiene viva y misionera en un contexto secularizado.

Dejamos a continuación el mensaje completo completo de León XIV a los peregrinos de Estonia.

Queridos hermanos y hermanas de Estonia:

Les doy una cordial bienvenida con ocasión de su peregrinación a Roma para el Jubileo. Este es un tiempo de gracia, un tiempo para abrir el corazón a la esperanza que no decepciona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.

Doy gracias al Señor por el crecimiento de la comunidad católica en Estonia y por el testimonio que ofrecen en medio de un mundo que necesita esperanza y fe. El año pasado, su Iglesia fue erigida como diócesis, después de haber sido una administración apostólica por más de un siglo, y casi quinientos años después de la desaparición de la antigua sede de Tallin. Esto es un signo de madurez y de vitalidad espiritual.

La fe no crece en el aislamiento, sino en la comunión. Por eso, los animo a mantener una profunda unidad entre ustedes, a rezar por su obispo y a fortalecer los lazos con el Sucesor de Pedro. Su testimonio, incluso siendo pocos, puede ser una luz para muchos. No tengan miedo de compartir la alegría de creer con quienes encuentren en su vida cotidiana.

Doy gracias también por la presencia de hermanos de otras comunidades cristianas, especialmente de la Iglesia Luterana de Estonia, con la que ustedes colaboraron en el proceso de beatificación del arzobispo Eduard Profittlich. Él dio su vida en testimonio de la fe durante la persecución comunista, y su ejemplo sigue siendo una semilla de unidad y de esperanza para todos los cristianos.

Hoy, mientras Europa sigue sufriendo los efectos de la guerra, los invito a rezar por la paz. Que su oración sea fuerte y confiada, especialmente durante su permanencia en Roma. El mundo necesita testigos de esperanza, hombres y mujeres capaces de sembrar reconciliación donde hay odio y amor donde hay indiferencia.

Les agradezco su presencia, su fidelidad y su perseverancia. Lleven mi saludo a sus familias y amigos, y díganles que el Papa reza por ellos. Los encomiendo a la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia.

Que el Señor los bendiga y los guarde siempre.

El encuentro concluyó con la oración del Padre Nuestro

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