El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el próximo 12 de octubre se celebrará nuevamente el “Día de Colón”, una festividad que había sido sustituida en varios estados por el “Día de los Pueblos Indígenas”. En un acto en Nueva York con representantes de la comunidad ítalo-americana, Trump aseguró que su decisión responde al intento de “borrar la historia” y de “calumniar a nuestros héroes”.
La Casa Blanca difundió un comunicado en el que Trump definió a Cristóbal Colón como “el héroe americano original, un gigante de la civilización occidental y uno de los hombres más galantes y visionarios que han caminado sobre la faz de la tierra”.
Referencia a España y a la evangelización
En el texto oficial, Trump destacó la gesta de Colón como parte de la misión emprendida por los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, al subrayar que “lo guiaba una misión noble: hallar una nueva ruta comercial hacia Asia, dar gloria a España y llevar el Evangelio de Jesucristo a tierras lejanas”. Con estas palabras, el expresidente reivindicó no solo la figura de Colón, sino también el papel histórico de España en la expansión de la fe y la cultura occidentales en el Nuevo Mundo.
Una batalla cultural y electoral
La decisión de Trump se enmarca en el debate sobre la memoria histórica en Estados Unidos. En los últimos años, numerosos estados y ciudades gobernados por demócratas han sustituido la conmemoración de Colón por el Día de los Pueblos Indígenas, argumentando que el navegante simboliza la colonización y sus consecuencias negativas. Trump calificó esas iniciativas de “campaña vil y sin piedad para borrar nuestra historia” y aseguró que, bajo su liderazgo, “nuestra nación se quedará con una simple verdad: Cristóbal Colón fue un verdadero héroe americano”.
El anuncio, además de responder a un reclamo histórico de la comunidad ítalo-americana, busca proyectar un mensaje político de identidad cultural frente al progresismo. El expresidente insistió en que “los italianos hicieron América grande” y afirmó que “sin Colón no existiría Estados Unidos”, apelando directamente a los votantes de origen europeo y presentándose como defensor de las tradiciones frente a la llamada “cultura de la cancelación”.
Dimensión comunitaria y simbolismo político
Para la comunidad ítalo-americana, el Día de Colón es desde hace más de un siglo un símbolo de integración y reconocimiento en la sociedad estadounidense. Trump aprovechó este marco para reforzar su relación con un electorado clave y, al mismo tiempo, para marcar distancia con la política de su antecesor Joe Biden, que había fusionado la fecha con el Día de los Pueblos Indígenas.
La recuperación de esta festividad, cargada de simbolismo histórico y religioso, se convierte así en un nuevo frente de la batalla cultural en Estados Unidos.
Una decisión que trasciende
El gesto tiene un valor que trasciende la política norteamericana: recordar que sin Colón y sin los Reyes Católicos no existiría lo que hoy conocemos como Occidente. La misión que guió aquella empresa no fue únicamente comercial, sino profundamente cristiana: dar gloria a España y llevar el Evangelio de Jesucristo a nuevas tierras. Que esto se reivindique en el corazón de Estados Unidos, mientras tantas élites occidentales se empeñan en reescribir la historia y en renegar de sus raíces cristianas, debería ser una llamada de atención.