León XIV sostuvo esta semana dos encuentros clave en el Vaticano con líderes de la pastoral hispana y obispos de Estados Unidos, a quienes animó a ser testigos del amor de Dios y a responder con claridad ante las medidas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump. En ambos mensajes, el pontífice subrayó que “Dios jamás abandona al más pequeño, al pobre, al extranjero”.
Encuentro con la pastoral hispana en el Vaticano
Este martes el papa recibió en el Palacio Apostólico a un centenar de representantes de la Pastoral Hispana de Estados Unidos, quienes habían viajado desde más de cincuenta diócesis para participar en el Jubileo de los Migrantes. Con tono paternal, el pontífice expresó: “tienen en sus manos una tarea muy grande que es acompañar a las personas que realmente necesitan una señal de que Dios jamás abandona a nadie, al más pequeño, al más pobre, al extranjero”. Los exhortó a perseverar en la misión pastoral, siendo testigos visibles del Evangelio en un mundo marcado por la violencia, la guerra y el odio.
El Papa concluyó su intervención agradeciendo la entrega de los agentes de pastoral y dándoles su bendición:
“que Dios les fortalezca y que sus corazones siempre estén llenos de fe y esperanza”.
Reunión con obispos sobre la política migratoria de Trump
Al día siguiente, el papa se reunió con obispos estadounidenses y trabajadores sociales de la frontera con México. De acuerdo con Reuters, el Papa recibió decenas de cartas escritas por inmigrantes que expresaban su temor a las deportaciones bajo las políticas del presidente Donald Trump.
El obispo de El Paso, Mark Seitz, señaló que el Santo Padre manifestó su deseo de que la Conferencia Episcopal de Estados Unidos hable “con firmeza” sobre el trato que reciben los inmigrantes. “Nuestro Santo Padre está muy personalmente preocupado por estos asuntos”, afirmó Seitz.
El encuentro mostró un tono pastoral firme: el Papa insistió en que la atención a los inmigrantes forma parte del compromiso católico con la vida, la dignidad humana y el Evangelio. En este sentido, cuestionó si las medidas restrictivas de la Casa Blanca eran compatibles con la enseñanza provida de la Iglesia.
