León XIV recupera el título de «Vicario de Cristo», relegado en el pontificado de Francisco

León XIV recupera el título de «Vicario de Cristo», relegado en el pontificado de Francisco

León XIV ha devuelto al primer plano el título de Vicario de Cristo, expresión que la Iglesia ha reconocido durante siglos para designar la misión singular del Sucesor de Pedro como cabeza visible del Cuerpo Místico. En una reciente audiencia con los Caballeros de Colón, el Pontífice agradeció sus contribuciones a la Santa Sede empleando este apelativo, gesto que marca un contraste con las decisiones adoptadas bajo el pontificado de Francisco, cuando dicho título quedó reducido a un lugar secundario en el Anuario Pontificio.

«Quisiera expresar mi profunda gratitud a ustedes, Caballeros de Colón, por su generosidad al hacer posibles estos proyectos. Son un signo visible de su constante devoción al Vicario de Cristo«.

(6 de octubre de 2025, Discurso a los Caballeros de Colón)

El título que define el primado petrino

El apelativo de Vicario de Cristo hunde sus raíces en la teología medieval y se consolidó especialmente desde Inocencio III (1198-1216), quien lo empleó para subrayar la función única del Papa en el gobierno de la Iglesia. A diferencia de otros títulos honoríficos o jurisdiccionales, como “Patriarca de Occidente” o “Arzobispo de la provincia romana”, el de Vicario de Cristo expresa de modo directo la misión recibida de Jesucristo al confiar a Pedro las llaves del Reino (Mt 16,19).

Benedicto XVI y Francisco: los vaivenes de los títulos

Como recordó el medio Vida Nueva, en 2020, bajo el pontificado de Francisco, el título fue desplazado al apartado de “títulos históricos” en el Anuario Pontificio, documento oficial que recoge los datos del Romano Pontífice y de la Curia. Desde entonces, la biografía papal se limitaba a presentarlo como “Pastor universal de la Iglesia” y obispo de Roma. Los últimos pontificados han oscilado en su tratamiento de los títulos papales. Benedicto XVI, en 2006, eliminó del Anuario el de “Patriarca de Occidente” como gesto ecuménico hacia las Iglesias orientales. Sin embargo, en 2024 Francisco reintrodujo esa misma denominación para evitar malentendidos con las comunidades cristianas de Oriente que habían interpretado su supresión como un desprecio. Estas decisiones han alimentado el debate sobre la importancia de mantener o modificar títulos que, más allá de lo protocolario, reflejan la autocomprensión de la misión petrina en la Iglesia.

Un retorno a la tradición doctrinal

Con León XIV, el título de Vicario de Cristo vuelve a ocupar el lugar que la historia y la teología le han otorgado: ser la expresión más clara de la primacía del Papa como sucesor de Pedro y principio visible de unidad en la Iglesia. Aunque resta ver si este gesto tendrá una traducción oficial en la próxima edición del Anuario Pontificio, su uso en actos públicos reafirma una continuidad doctrinal que había quedado oscurecida en años recientes.

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