La Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó este martes, 7 de octubre, que el Papa León XIV realizará un viaje apostólico a Turquía y Líbano entre el 27 de noviembre y el 2 de diciembre. La primera etapa lo llevará a İznik (antigua Nicea), con motivo del 1700.º aniversario del Primer Concilio de Nicea, y posteriormente visitará el Líbano, respondiendo a la invitación de las autoridades civiles y eclesiásticas de ambos países.
Turquía: un regreso a los orígenes de la fe
El Pontífice iniciará su visita en Turquía del 27 al 30 de noviembre, peregrinando a İznik, la histórica Nicea donde en el año 325 los Padres conciliares proclamaron la consustancialidad del Hijo con el Padre y redactaron el Credo que aún hoy la Iglesia reza en cada misa. El simbolismo del viaje es evidente: el Papa acude a recordar la fidelidad al depósito de la fe definido en aquel primer concilio ecuménico, celebrado en una tierra que fue cuna del cristianismo y hoy es escenario de secularización y de crecientes tensiones culturales.
Líbano: un país marcado por la inestabilidad
Del 30 de noviembre al 2 de diciembre, León XIV viajará al Líbano, nación de mayoría musulmana pero con una histórica presencia cristiana que atraviesa graves desafíos sociales, políticos y económicos. En un país debilitado por la crisis institucional, la emigración masiva y la presión demográfica sobre las comunidades cristianas, la visita del Papa busca alentar a la Iglesia local y enviar un mensaje de esperanza a todo Oriente Medio.
Un viaje de alto contenido simbólico
La Santa Sede aún no ha publicado el programa oficial, que se dará a conocer próximamente, pero el anuncio ya sitúa a este viaje como uno de los más significativos del pontificado. Turquía y Líbano son escenarios donde la fe cristiana hunde sus raíces y, al mismo tiempo, espacios donde la Iglesia es llamada a dar testimonio en medio de presiones externas y minorías cada vez más reducidas.
