Tercer incendio en una iglesia de Francia: la persecución anticristiana avanza en silencio

Tercer incendio en una iglesia de Francia: la persecución anticristiana avanza en silencio

La iglesia de Saint-Germain, en la localidad francesa de La Châtre, ha sido nuevamente víctima de un ataque incendiario. Un desconocido prendió fuego en el interior del templo, dañando el altar y una imagen de la Virgen, además de provocar graves desperfectos por humo en toda la estructura. Lo más alarmante, de acuerdo con datos confirmados por ACN, es que este no ha sido el primer episodio: la parroquia ha sufrido ya tres incendios en los últimos meses, lo que evidencia un patrón de hostigamiento contra la fe católica.

Un nuevo incendio que obliga a cerrar la iglesia de Saint-Germain

El incendio más reciente ocurrió el lunes 29 de septiembre, cuando el humo obligó a la intervención inmediata de los bomberos y al desalojo de varias personas que resultaron afectadas por la inhalación de vapores. Aunque el fuego fue controlado, los daños materiales alcanzaron piezas litúrgicas y una estatua de la Virgen María. La magnitud de los siniestros ha obligado a mantener la iglesia cerrada al público, privando a los fieles de un espacio de culto que forma parte de la vida espiritual de la comunidad.

La Fiscalía local ha confirmado que los incendios no son casuales y que al menos tres de ellos han sido provocados de manera deliberada. Se trata de ataques dirigidos contra un lugar de culto católico, en un país donde cada año se contabilizan cientos de profanaciones y actos vandálicos contra iglesias. Esta violencia se ha convertido en una constante que rara vez recibe la atención mediática o política que merece.

La hostilidad contra las iglesias católicas en Francia

La repetición de ataques contra la iglesia de Saint-Germain no puede ser interpretada como un hecho aislado, sino como la confirmación de una tendencia más amplia de hostilidad anticristiana. En una Europa que se proclama defensora de la tolerancia y el respeto, los templos católicos continúan siendo los más atacados. Sin embargo, la respuesta institucional es mínima y el silencio mediático casi absoluto.

Lo ocurrido en La Châtre es también un golpe a la vida espiritual de la comunidad. No se trata solo de la destrucción de un edificio histórico o patrimonial, sino de la privación de un espacio sagrado en el que los fieles se reúnen para rezar y participar de la Eucaristía. La clausura de la iglesia, forzada por la inseguridad, hiere profundamente la vida de fe en la región.

Un silencio institucional que hiere a los católicos franceses

La tibieza de las autoridades frente a la violencia contra iglesias católicas resulta escandalosa. Mientras otros episodios de ofensa religiosa generan condenas inmediatas, los templos católicos incendiados, profanados o saqueados apenas ocupan espacio en los medios. La falta de una respuesta firme no solo alimenta la impunidad, sino que envía a los católicos un mensaje claro: su fe y sus lugares de culto no merecen la misma protección.

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