León XIV recibió este lunes en el Consistorio a los Caballeros de Colón, a quienes dirigió un discurso en el marco del Jubileo de la Esperanza.
El Pontífice dio la bienvenida a los miembros de la Junta Directiva y a sus familias, subrayando la importancia de la esperanza como palabra central de este Año Jubilar. Recordó que millones de peregrinos llegan a Roma para visitar las tumbas de los Apóstoles y atravesar las Puertas Santas, y los invitó a contemplar en los tesoros artísticos de San Pedro los dos pilares de la fe: la presencia real de Cristo en la Eucaristía y la unidad de la Iglesia en torno al Papa.
Gratitud y misión
León XIV expresó su “profunda gratitud” a los Caballeros de Colón por su apoyo constante al Papa y a la Iglesia a lo largo de la historia, en particular mediante el Fondo Vicarius Christi, que permite al Pontífice sostener obras de caridad en favor de los pobres y vulnerables en todo el mundo.
El Papa elogió además la labor concreta de los Caballeros en defensa de la vida humana “en todas sus etapas”, la ayuda a víctimas de guerras y desastres naturales, y el apoyo a las vocaciones sacerdotales. Reconoció también los sacrificios cotidianos y las oraciones que los miembros de la orden ofrecen por el bien del pueblo de Dios.
Signos de esperanza en el mundo
El Santo Padre animó a los Caballeros a ser “signos tangibles de esperanza” en las comunidades donde están presentes, llevando la compasión y el amor del Señor a través de obras concretas de servicio y fidelidad a la misión iniciada por su fundador, el beato Michael McGivney.
Concluyó encomendándolos a la intercesión de la Virgen María y del beato McGivney, y les impartió su bendición, deseándoles que su peregrinación a Roma fortalezca su fe y su amor a la Iglesia.
