Italia recuperará, después de medio siglo, la festividad civil del 4 de octubre en honor a San Francisco de Asís, patrono del país. El Senado aprobó de manera definitiva el proyecto de ley que convierte la fecha en fiesta nacional, aunque no entrará en vigor este año, sino en 2026, coincidiendo con el 800 aniversario de la muerte del santo. La medida, respaldada casi por unanimidad, fue celebrada con entusiasmo por la primera ministra Giorgia Meloni.
Meloni celebra la unidad en torno a San Francisco
“Acogemos con alegría y satisfacción la aprobación definitiva de esta ley que devuelve al calendario nacional el 4 de octubre, día en que celebramos a San Francisco, patrono de Italia”, afirmó Meloni en una declaración oficial. La dirigente subrayó que el apoyo bipartidista al proyecto demuestra que San Francisco es una figura de unidad nacional y un referente compartido por todos los italianos.
Una fiesta con historia interrumpida
El 4 de octubre ya había sido instaurado como fiesta nacional en 1958, pero fue abolido en 1977 en el marco de medidas de austeridad que eliminaron varias fechas del calendario civil. Con esta ley, Italia restituye una jornada de fuerte simbolismo religioso y cultural, que hunde sus raíces en la tradición católica y en la identidad espiritual del país.
El santo de la paz y la pobreza evangélica
Francisco de Asís, nacido en 1182, renunció a la riqueza familiar para vivir en pobreza radical, entregado a Cristo y a los más necesitados. Fundador de la Orden de los Franciscanos, es conocido también por su predicación de la paz y el amor a la creación. Asís, su ciudad natal, se ha convertido en uno de los principales destinos de peregrinación en Italia y ha sido visitada por numerosos papas, incluidos Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
Una celebración que refuerza la identidad italiana
La reintroducción de esta fiesta nacional servirá para conmemorar cada año a San Francisco de Asís como patrono de Italia, reforzando la memoria común y el vínculo de la nación con su herencia cristiana. Será, en palabras de Meloni, una oportunidad para “recordar quiénes somos y qué nos une en lo más profundo”.
