En un contexto político marcado por la secularización y el silencio ante lo religioso, el presidente de Estados Unidos ha sorprendido con un mensaje oficial en la fiesta de San Miguel Arcángel. El texto publicado por la Casa Blanca no se limita a una felicitación formal. Recurre a la Sagrada Escritura, recuerda la victoria de San Miguel y su legión de ángeles sobre Satanás, y subraya que durante dos milenios los cristianos han acudido a él en busca de protección, fuerza y coraje en tiempos de dificultad.
Particular relevancia tiene la referencia a la oración compuesta por el papa León XIII en 1886, nacida de la conciencia de un peligro real para la civilización cristiana. La inclusión íntegra de esta oración en un mensaje presidencial, con su invocación explícita a Dios para que arroje al infierno a Satanás y a los espíritus malignos, es un signo poco común en la política internacional, acostumbrada a neutralizar o suavizar cualquier referencia al mal y a la lucha espiritual.
Más allá de los debates políticos, conviene reconocer que un líder civil destaque, de manera tan clara, la vigencia de la fe en un tiempo marcado por la secularización y la confusión moral. Mientras en muchos ambientes eclesiales se prefiere hablar de “procesos de inclusión” o “diversidad cultural”, Trump ha recordado en público la figura del príncipe de la milicia celestial, protector del Pueblo de Dios en su batalla contra el demonio.
Mensaje presidencial en la fiesta de San Miguel Arcángel:
Hoy saludo a los millones de creyentes cristianos en Estados Unidos y en todo el mundo que celebran la fiesta de San Miguel Arcángel.
Según la Sagrada Escritura, cuando el Diablo se rebeló contra Dios en el Cielo, San Miguel y su legión de ángeles arrojaron a Satanás a la Tierra, reafirmando triunfalmente la soberanía de Dios sobre toda la creación. Durante 2.000 años, los cristianos han recurrido a San Miguel Arcángel en busca de protección, fortaleza y valor en tiempos de conflicto, angustia y duda.
En 1886, hace casi 140 años, el papa León XIII, líder de la Iglesia católica, temiendo por el futuro del mundo occidental, introdujo la legendaria oración a San Miguel, que todavía hoy se reza en iglesias y hogares en toda nuestra Nación y en todo el mundo:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las maldades y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno, con el poder de Dios, a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.