El pasado sábado 27 de septiembre, en el pueblo de Bilky (Ucrania), la Iglesia greco-católica celebró la beatificación del padre Petro Oros, sacerdote asesinado en 1953 por mantenerse fiel a su ministerio y negarse a pasar a la Iglesia ortodoxa controlada por el régimen soviético.
La ceremonia fue presidida por el cardenal Grzegorz Ryś, arzobispo de Łódź y representante del Papa León XIV, en presencia de fieles que durante décadas han venerado la memoria del nuevo beato.
Una vida marcada por la fidelidad
Petro Oros nació en 1917 en Transcarpatia, en una familia de fuerte tradición greco-católica. Fue ordenado sacerdote en 1942 y ejerció su ministerio en un contexto de persecución religiosa. En 1949 las autoridades soviéticas prohibieron toda actividad pastoral, cerraron templos y exigieron a los sacerdotes unirse a una Iglesia sometida al Estado.
Padre Oros se negó a traicionar su vocación. Continuó celebrando la liturgia en secreto, confesando a escondidas y animando a los fieles que rechazaban renegar de su fe.
El martirio en 1953
La noche del 27 de agosto de 1953, víspera de la Asunción, confesó y celebró la liturgia durante horas. Los feligreses advirtieron de la presencia de un hombre sospechoso, pero él se mantuvo junto a su comunidad.
Al día siguiente fue detenido por agentes del NKVD. En el camino hacia el pueblo de Zarichchia, junto a un crucifijo aún existente, pidió clemencia: «Vi prego, lasciatemi andare». Los agentes respondieron: «Reza, porque para ti se ha acabado». Entonces se arrodilló, consumió la Eucaristía que llevaba consigo y fue ejecutado de un disparo por la espalda. Su asesino se jactó después de haber recibido 500 rublos como recompensa.
Una memoria recuperada tras décadas de silencio
Durante casi cuarenta años se desconoció el lugar de su sepultura. Solo tras la legalización de la Iglesia greco-católica, en 1992, se localizaron sus restos, que fueron exhumados y depositados en Bilky, donde se han convertido en destino de peregrinaciones.
El Papa Francisco reconoció oficialmente su martirio en 2022, pero la beatificación fue retrasada en varias ocasiones por la guerra en Ucrania y luego por su fallecimiento en abril de 2025. Con la elección de León XIV, finalmente se pudo fijar la fecha de la celebración.
Un testimonio vigente
El obispo de Mukachevo recordó en la ceremonia que el padre Oros “no fue político ni soldado, sino un sacerdote fiel hasta la muerte”. Su ejemplo, añadió, es un signo de esperanza para los ucranianos que hoy sufren la guerra y para todo cristiano llamado a dar testimonio en medio de la persecución.
La beatificación de Petro Oros no fue solo un acontecimiento eclesial, sino también un recordatorio de que la libertad y la dignidad de la persona se sostienen con la fidelidad a Dios, incluso a costa de la vida.
Fuente: Vatican News