Este 29 de septiembre celebramos la fiesta de los Santos Arcángeles y el exorcista español Francisco Torres ha lanzado una advertencia clara: asignar nombres a los ángeles es una práctica peligrosa, nacida del esoterismo y de la Nueva Era, que puede llevar a invocar a espíritus malignos en lugar de a los mensajeros de Dios.
El sacerdote, de la diócesis de Plasencia y experto en liturgia, explicó en una entrevista con EWTN Noticias que fuera de san Miguel, san Rafael y san Gabriel, no existe ningún otro nombre de ángeles revelado por Dios. “La Nueva Era ha tomado tradiciones populares y libros apócrifos, y bajo la apariencia de devoción ha multiplicado nombres de supuestos ángeles que en realidad son demonios”, aseguró.
Ángeles verdaderos y falsos
El P. Torres recordó que los ángeles son criaturas espirituales al servicio de Dios, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 328-330), pero subrayó que no todo lo que se presenta como “angelical” proviene del Cielo. “Nombrar o invocar ángeles inventados, que aparecen en el tarot o en manuales de autoayuda, no atrae la protección divina, sino que nos expone al engaño de los malos espíritus”, advirtió.
Por eso pidió a los católicos mantenerse alejados de supersticiones como el “llamador de ángeles” y volver a la auténtica devoción a los tres arcángeles que la Iglesia celebra hoy: Miguel, Rafael y Gabriel.
La misión de los tres arcángeles
- San Miguel, “¿Quién como Dios?”, jefe de los ejércitos celestiales y defensor contra Satanás.
- San Rafael, “medicina de Dios”, protector de los caminantes y consolador de los enfermos.
- San Gabriel, “fortaleza de Dios”, mensajero de la Encarnación al anunciar a la Virgen María que sería Madre del Salvador.
San Gregorio Magno enseñaba que Dios reveló sus nombres para que los fieles pudieran acudir a ellos en momentos concretos de necesidad, conscientes de la misión que cada uno tiene encomendada.
Devoción auténtica frente a superstición
El exorcista español animó a los fieles a cultivar una devoción sólida y sincera: invocar a san Miguel en la lucha contra el mal, recurrir a san Rafael como guía y sanador, y honrar a san Gabriel, portador de la Buena Nueva. “No necesitamos inventar nuevos ángeles —concluyó—, porque Dios ya nos ha dado a conocer a aquellos que verdaderamente están de nuestra parte”.
