Fátima vivirá este año su primera edición de la Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad, con el objetivo de redescubrir en Portugal la Santa Tradición de la Iglesia y renovar la misión evangelizadora confiada a este país por la Virgen María.
Los organizadores recuerdan la promesa de Nuestra Señora en 1917: “En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe”. Lejos de interpretarlo como un privilegio que invita a la comodidad, lo consideran un llamado a intensificar la oración, los sacrificios y la mortificación por la patria y por el Papa.
La peregrinación tendrá lugar en tres jornadas que recorrerán algunos de los lugares más emblemáticos de la devoción mariana en Portugal. El itinerario partirá el primer día desde Nazaré hacia Alcobaça y Arrimal, con un recorrido de 30 kilómetros. El segundo día se caminarán otros 30 kilómetros hasta Batalha, y en la tercera jornada, los peregrinos cubrirán los 15 kilómetros finales hasta llegar al Santuario de Fátima.
Para esta primera edición, la organización ha previsto la pernocta en gimnasios y polideportivos, de manera que no será necesario llevar tiendas de campaña. También se garantizarán las comidas de los tres días, junto con agua y fruta en el camino. Los participantes deberán llevar calzado cómodo, saco de dormir, ropa adecuada, rosario y lo necesario para el descanso y la higiene personal.
El recorrido une dos santuarios marianos de gran historia. En Nazaré se venera una antiquísima imagen de la Virgen con el Niño, cuya tradición remonta a San José y San Lucas, vinculada al milagro de D. Fuas Roupinho en 1182. Y en Fátima, donde la Virgen se apareció seis veces a los pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta en 1917, nació una devoción que marcó la espiritualidad de la Iglesia en el siglo XX.
Además de inscribirse como peregrinos, los fieles pueden colaborar como voluntarios en la logística, el coro, la liturgia o la asistencia sanitaria. También se solicitan donaciones para sufragar los gastos, mientras que quienes no puedan participar presencialmente están invitados a acompañar espiritualmente con la oración.