Mons. Abilio Martínez Varea toma posesión como obispo de Ciudad Real

Mons. Abilio Martínez Varea toma posesión como obispo de Ciudad Real
Este sábado 27 de septiembre, Mons. Abilio Martínez Varea ha tomado posesión como obispo de Ciudad Real y prior de las Órdenes Militares, en una solemne misa celebrada en la catedral de Santa María del Prado.La ceremonia contó con una nutrida representación episcopal: 23 obispos —entre ellos el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona— y varios arzobispos, entre los que se encontraban Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo, y José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, además de otros prelados eméritos. También participaron 154 sacerdotes concelebrantes, 120 de ellos del clero diocesano. Numerosas autoridades civiles y militares asistieron al acto, encabezadas por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, y el presidente de la Diputación, Miguel Ángel Valverde.

En sus primeras palabras, Mons. Martínez Varea expresó su gratitud al Papa León XIV “por haber depositado su confianza” en él para guiar esta porción de Iglesia, y a su predecesor, Mons. Gerardo Melgar, por “su pastoreo a lo largo de estos últimos años y su acogida fraterna”.

El nuevo obispo subrayó que llega a la diócesis “con el corazón dispuesto al servicio y a la comunión” y señaló como prioridad “trabajar para fomentar la comunión entre todos los bautizados”. También advirtió de los desafíos que afronta la diócesis: la descristianización, el envejecimiento de las comunidades y la pérdida de sentido trascendente, al tiempo que animó a que “cada parroquia, cada familia, cada joven y cada sacerdote” sean testigos vivos del Evangelio.

Durante la misa de inicio de ministerio episcopal, Mons. Martínez articuló su homilía en torno a tres claves espirituales: permanecer en Cristo como los sarmientos en la vid, ser “piedras vivas” que edifican la Iglesia, y cuidar el rebaño a ejemplo del Buen Pastor. Recordó además a figuras santas vinculadas a la diócesis, como santo Tomás de Villanueva, san Juan de Ávila, san Juan Bautista de la Concepción y el beato Narciso Estenaga.

Aunque la celebración tuvo gran solemnidad y un marcado carácter histórico para la diócesis, se optó por no emplear el Canon Romano en la Plegaria Eucarística, detalle llamativo.

Una diócesis joven con hondas raíces

La diócesis de Ciudad Real fue erigida en 1980 por san Juan Pablo II, a partir del histórico priorato de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, cuya jefatura espiritual corresponde al obispo de Ciudad Real como prior. Actualmente cuenta con más de 500 parroquias y una intensa tradición eclesial vinculada a estas órdenes.

La patrona de la diócesis y de la ciudad es Nuestra Señora del Prado, profundamente venerada por los fieles manchegos. Además, de esta tierra han brotado figuras señeras de santidad:

  • Santo Tomás de Villanueva, arzobispo agustino modelo de pastor entregado a los pobres.
  • San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia y patrono del clero secular español.
  • San Juan Bautista de la Concepción, reformador de la Orden Trinitaria.
  • Beato Narciso Estenaga, obispo de Ciudad Real, mártir durante la persecución religiosa del siglo XX.

Natural de Autol (La Rioja), nacido en 1964 y ordenado sacerdote en 1989, Mons. Abilio Martínez Varea fue obispo de Osma-Soria desde 2017 hasta su traslado a Ciudad Real. Ahora asume el cuidado pastoral de esta diócesis joven, pero heredera de una rica tradición de fe y martirio, con el reto de fortalecer la vida cristiana en tiempos de secularización.

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