El cardenal Stephen Chow Sau-yan, obispo de Hong Kong, ha generado una fuerte polémica tras declarar públicamente que en el territorio “no existe persecución religiosa” y que el gobierno de Pekín desea mantener la libertad de culto “intacta”. Sus afirmaciones, recogidas por National Catholic Register, fueron pronunciadas durante una visita a la diócesis australiana de Parramatta, en un ciclo de conferencias organizadas por el obispo Vincent Long Văn Nguyễn. Chow llegó incluso a invitar a los presentes a viajar a Hong Kong para comprobarlo personalmente, asegurando que “China quiere conservar intacta la libertad religiosa porque Hong Kong es importante para ella”.
Persecución religiosa en Hong Kong: la visión del cardenal Chow frente a la realidad
Las palabras del purpurado contrastan con la realidad que denuncian numerosos observadores internacionales, quienes señalan que desde la entrada en vigor de la ley de seguridad nacional en 2020 y de nuevas disposiciones en 2025, la vida de la Iglesia se ha visto sometida a severas limitaciones. Entre ellas destaca la obligación impuesta a los sacerdotes de violar el sigilo sacramental si en confesión se menciona un supuesto delito de traición, con penas de hasta 14 años de cárcel en caso de incumplimiento. También se han amenazado a predicadores con procesos judiciales por homilías “sediciosas” y el currículo de las escuelas religiosas ha sido alterado para incluir valores socialistas en detrimento de la enseñanza católica y del papel del Papa.
Cardenal Zen: símbolo del hostigamiento a la Iglesia católica en Hong Kong
El cardenal Chow minimizó igualmente la situación de su predecesor, el cardenal Joseph Zen, de 93 años, condenado en 2022 por no registrar un fondo de ayuda a manifestantes prodemocracia en un juicio considerado por numerosos expertos como político y arbitrario. Chow afirmó que Zen “no pasó un solo día en prisión ni bajo arresto domiciliario”, restando importancia al hostigamiento y al silenciamiento que sufre uno de los líderes católicos más reconocidos de Asia.
Jimmy Lai y la represión contra los católicos prodemocracia
En paralelo, la represión ha alcanzado a figuras laicas. El empresario católico Jimmy Lai, fundador del diario prodemocrático Apple Daily, permanece encarcelado desde 2020 acusado de conspiración y colusión con fuerzas extranjeras. Su juicio, de 156 días de duración, concluyó este año y se espera un inminente veredicto. Para muchos, su caso simboliza la erosión de las libertades civiles y religiosas en Hong Kong bajo el control del Partido Comunista Chino.
Críticas internacionales a las declaraciones del cardenal de Hong Kong
Las declaraciones de Chow han recibido fuertes críticas. El sinólogo Steven Mosher calificó de “risibles” sus afirmaciones, recordando que Pekín ya incumplió el acuerdo sino-británico sobre Hong Kong mucho antes del plazo comprometido. “Los muros se cierran lentamente sobre la Iglesia en Hong Kong, pero se cierran”, advirtió.
La analista Nina Shea, del Hudson Institute, señaló que tanto Chow como Zen viven bajo la presión del régimen y que las autoridades han llegado a amenazar con cerrar las escuelas católicas si los líderes eclesiales no se someten a las directrices del Partido.
El intelectual católico George Weigel criticó la inacción del cardenal Chow ante la situación de Jimmy Lai, lamentando que “haya hecho prácticamente nada para apoyar al preso católico más famoso del siglo XXI ni para acompañar a su familia”. Para Weigel, las palabras y la falta de acción del prelado representan el perfil de un pastor negligente, en contraste con el ejemplo de san Agustín en su sermón sobre los pastores.
La Iglesia católica en Hong Kong bajo presión del Partido Comunista
La situación en Hong Kong ha dejado a buena parte de su jerarquía eclesiástica atada de manos, incapaz de denunciar abiertamente la persecución. Este silencio, subrayan analistas, hace más necesario que nunca que el Papa eleve su voz en defensa de la libertad religiosa. Mientras tanto, las palabras del cardenal Chow, lejos de aportar claridad, han provocado indignación en una comunidad católica que ve cómo la represión se intensifica día a día.
