Mons. James Francis Checchio, nacido en 1966 en Camden (Nueva Jersey), sacerdote desde 1992 y doctor en Derecho Canónico, ha sido designado hoy Arzobispo de Nueva Orleans. Con una trayectoria marcada por la prudencia y un perfil conservador, se ha distinguido tanto por su sólida formación en Roma —fue durante una década rector del Pontifical North American College— como por su capacidad de gobierno en Metuchen, donde ejercía como obispo desde 2016. En la Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha ocupado responsabilidades de gran confianza, especialmente en el área económica, como tesorero y presidente del comité de presupuesto y finanzas.
En el plano litúrgico, Mons. Checchio ha mostrado siempre una actitud de apertura hacia la riqueza de la tradición de la Iglesia. En su diócesis de Metuchen ha respaldado activamente la celebración de la Misa tradicional en latín, participando incluso en ceremonias solemnes. No ha convertido este asunto en fuente de división, sino en un elemento de comunión eclesial, integrando a las comunidades vinculadas a la liturgia tradicional dentro de la vida diocesana.

Sustituye en Nueva Orleans al arzobispo Gregory Aymond, quien presentó su renuncia tras años de servicio. La archidiócesis, una de las más antiguas y simbólicas de Estados Unidos, enfrenta actualmente importantes retos económicos derivados principalmente de indemnizaciones por casos de abusos y de la situación financiera que llevó a la archidiócesis a declararse en bancarrota en 2020. La llegada de un prelado con sólida experiencia en gestión administrativa y financiera es una señal clara de que la Santa Sede busca estabilidad y confianza para esta sede histórica.
Con esta elección, Nueva Orleans recibe a un pastor con experiencia en formación, gobierno y economía, capaz de afrontar con serenidad los desafíos presentes y de custodiar la rica herencia católica de la región.