La otra cara de la Iglesia en Estados Unidos: religiosas con hábito y esperanza frente a la podredumbre progresista

La otra cara de la Iglesia en Estados Unidos: religiosas con hábito y esperanza frente a la podredumbre progresista
En Estados Unidos la Iglesia vive un momento de polarización cada vez más evidente. Hace unos meses, en San Antonio (Texas), la Asociación de Sacerdotes Católicos de Estados Unidos (AUSCP) celebró su asamblea anual. Allí se escucharon proclamas abiertamente contrarias a la doctrina, con justificaciones de aberraciones sexuales y discursos que buscan vaciar de contenido la moral católica. Es el rostro de una Iglesia progresista que se descompone, atrapada en un modernismo rancio que no da vocaciones y que camina hacia la esterilidad y la desaparición.
En el otro extremo, la luz. Del 18 al 21 de septiembre de 2025, en el Drury Plaza Hotel St. Louis at the Arch, se celebró la Asamblea Nacional del Council of Major Superiors of Women Religious (CMSWR). Allí se reunieron decenas de superiores mayores de comunidades femeninas fieles a la tradición. La imagen fue contundente: todas con hábito, todas enraizadas en la adoración eucarística, la vida común y la fidelidad al magisterio. Frente al desorden doctrinal de la AUSCP, la claridad de las religiosas que marcan el futuro.El encuentro en St. Louis incluyó jornadas de oración comunitaria, momentos de adoración, conferencias, y espacios de diálogo entre las superiores. Se trató de un verdadero cenáculo de fidelidad, donde los distintos carismas se enriquecieron mutuamente. El tema de este año fue “una apreciación renovada de las razones teológicas más profundas para esta forma especial de consagración”, con el acento puesto en la centralidad de Cristo y en el testimonio visible de la vida religiosa.

El orador principal fue monseñor Roger Landry, director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Estados Unidos, Misionero de la Misericordia Papal y comentarista de EWTN en el último cónclave. En sus conferencias recordó que los religiosos son llamados a ser “signos vivos de esperanza” y “líderes de esperanza” según el pensamiento del nuevo Papa. Sus palabras encontraron eco en las religiosas reunidas, cuya sola presencia, unida en comunión y visiblemente consagrada con el hábito, es ya un testimonio profético para la Iglesia.

El CMSWR se confirma como el gran polo de atracción vocacional en Estados Unidos. Mientras las congregaciones progresistas agonizan con conventos envejecidos y vacíos, las comunidades que permanecen fieles al hábito y a la tradición rebosan vitalidad, juventud y esperanza. No es casualidad: donde se vive la consagración de manera íntegra, el Señor bendice con vocaciones.

No se trata de dos Iglesias distintas, sino de dos caminos: el progresismo que se muere por falta de fe, y la fidelidad que florece con vocaciones y alegría. La foto de las religiosas del CMSWR, todas con hábito, resume lo que está en juego. El futuro de la Iglesia no pasa por la AUSCP ni por los experimentos progresistas que reniegan de la doctrina, sino por la tradición viva que sigue dando frutos.

La Iglesia que renace será la que nunca dejó de ser católica.

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