Prevost, el Opus Dei y un idilio que no fue

Prevost, el Opus Dei y un idilio que no fue

León XIV y el espejismo opusdeísta

La recién publicada biografía autorizada de León XIV –y conviene subrayarlo, autorizada, revisada y aceptada por el propio Papa– ha venido a poner las cosas en su sitio sobre una cuestión que desde el 8 de mayo el Opus Dei ha tratado de manipular: la supuesta historia de amor entre Robert Prevost y la Obra en sus años de Chiclayo.

Durante meses, la narrativa oficial del Opus ha querido presentar la relación de Prevost con Chiclayo como una especie de idilio espiritual, un romance perfecto entre un obispo joven y dinámico y la espiritualidad de los de Escrivá. Un relato dulzón, convenientemente azucarado, diseñado para exhibir cercanía y complicidad. El problema es que no era cierto.

El fin del mito

La biografía, al ser autorizada, refleja lo que León ha querido que quede escrito para la posteridad. Y ahí está el dato decisivo: no hay rastro de ese idilio. Más bien al contrario: lo que el texto muestra es distancia, prudencia y, en muchos momentos, abierta desconfianza hacia la forma en que el Opus intentaba influir en la diócesis de Chiclayo.

El romanticismo artificioso que la Obra ha querido vender queda, pues, desenmascarado. No hubo luna de miel ni connivencia, sino una relación tensa, marcada por la incomodidad de Prevost ante la intromisión y la rigidez de quienes pretendían colonizar la vida eclesial bajo su sello corporativo.

Es más. Resulta sugerente ver cuántos sacerdotes de la Santa Cruz abandonaron la formación y los círculos al llegar Prevost a la diócesis, para congraciarse con el nuevo obispo.

Lo verdaderamente significativo es que León XIV ha querido autorizar esta versión. Podría haber silenciado el asunto, o haberlo dejado en la ambigüedad que siempre favorece al Opus. En cambio, ha preferido que quede constancia de la verdad: que su experiencia con la Obra no fue de entusiasmo, sino de cautela y recelo justificado.

Y es lógico. El Opus Dei, acostumbrado a moverse como poder paralelo dentro de la Iglesia, ha chocado una y otra vez con obispos que no aceptan tutelas ni agendas ajenas. Prevost, formado en otra escuela espiritual y con otro sentido de la autoridad pastoral, no podía dejarse arrastrar por una maquinaria que se alimenta de fidelidades incondicionales.

Un correctivo necesario

El resultado es claro: la biografía se convierte en un correctivo a la narrativa oficial del Opus Dei, que queda retratado en su empeño por apropiarse de figuras e historias que no le pertenecen. La Obra quiso escribir una novela rosa en torno a Chiclayo y a Prevost, pero el propio León XIV ha dado la orden de publicar la versión real: sin idilios, sin edulcorantes, sin manipulaciones.

Y su decisión de autorizar este relato es, en sí misma, una declaración de principios: desconfió del Opus Dei, y quizá tuvo razón en hacerlo.

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