El asesinato del joven líder conservador Charlie Kirk, ocurrido el pasado 10 de septiembre durante un acto en la Utah Valley University, ha sacudido tanto la política estadounidense como al mundo católico. Según reveló el periódico diocesano Angelus, Kirk estaba a punto de dar un paso decisivo hacia la Iglesia Católica.
El escritor Robert Brennan, hermano de Mons. Joseph Brennan, obispo de Fresno (California), narró el 18 de septiembre que el prelado tuvo una conversación personal con Kirk apenas una semana antes de su muerte, durante un desayuno de oración en Visalia.
En aquel encuentro, Kirk habló de su esposa católica y de sus hijos, con quienes solía asistir a Misa. “Estoy this close”, dijo al obispo, admitiendo que se encontraba a un paso de abrazar la fe católica.
Admiración por la Virgen María
En su columna, Brennan recordó además un reciente video en el que Kirk reconocía diferencias doctrinales con la Iglesia, pero subrayaba la centralidad de la Virgen: “No hablamos lo suficiente de María, no la veneramos lo suficiente. Ella es la solución al feminismo tóxico en Estados Unidos”.
El columnista destacó lo providencial de ese testimonio: “Qué apropiado que uno de los últimos videos de Charlie Kirk fuera sobre la mediadora por excelencia del tiempo y el espacio. En su propio camino, él se acercaba a ella, y ahora estoy convencido de que ella le devuelve el favor”.
Reacciones católicas: de Müller a los movimientos provida
La muerte de Kirk ha suscitado una oleada de condolencias entre líderes católicos. El cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller lo calificó como “un mártir por Jesucristo” y denunció como “satánico” el regocijo de algunos sectores hostiles a su fe y militancia.
Por su parte, Kristan Hawkins, presidenta de Students for Life of America y amiga cercana de Kirk, aseguró el 13 de septiembre que su muerte “será un punto de inflexión” para la nación. Desde el ámbito político, el presidente de la Heritage Foundation, Kevin Roberts, destacó que la labor del joven activista “devolvió la esperanza en el futuro de Estados Unidos a millones de personas”.
Una vida segada en plena misión
Charlie Kirk fue abatido a tiros mientras respondía preguntas del público en una parada de su gira “American Comeback Tour”. Tenía 30 años y deja a su esposa, Erika Frantzve, junto a sus dos hijos pequeños: una niña de tres años y un niño de un año.
La figura del joven conservador se había convertido en símbolo de resistencia cultural en Estados Unidos. Hoy, sus últimos gestos de fe revelan un itinerario espiritual que, según quienes lo conocieron, lo encaminaba hacia la plenitud del catolicismo.
