“Monasticamp”: oración, canto gregoriano y la Regla de San Benito para universitarios en EE.UU.

“Monasticamp”: oración, canto gregoriano y la Regla de San Benito para universitarios en EE.UU.

El pasado 13 de septiembre, 36 estudiantes de la Universidad de St. Thomas (UST) en St. Paul, Minnesota, participaron en la primera edición de “Monasticamp”, una jornada de inmersión en la vida monástica, según informó National Catholic Register.

Entre ellos, el seminarista Sean Czaplewski, de 18 años, destacó la oportunidad de experimentar un día completo marcado por la Liturgia de las Horas, la Misa, talleres sobre espiritualidad y cultura monástica, además de sesiones de canto gregoriano y reflexión comunitaria.

El encuentro fue organizado por Kathryn Wehr, docente del Departamento de Estudios Católicos de UST y oblata cisterciense, con el fin de acercar a los jóvenes al carisma benedictino y mostrar cómo la Regla de San Benito sigue siendo un camino de discernimiento y vida cristiana.

Una jornada de oración, canto y enseñanza

El día comenzó con la oración de una de las “horas” en la capilla universitaria, siguiendo el estilo coral de los monasterios. Posteriormente, los alumnos recibieron formación sobre el canto gregoriano de la mano de Elena Zolnick, directora de música sagrada en el Seminario de St. Paul.

La Misa fue celebrada por el benedictino padre Lew Grobe, quien en su homilía recordó a san Juan Crisóstomo y exhortó a dejarse transformar por la misericordia de Dios: “Que nuestra vida, no solo nuestras palabras, proclame la fe y la confianza en el Señor”.

A lo largo de la jornada, monjes de la Abadía de St. John en Collegeville y hermanas benedictinas del Monasterio de St. Joseph ofrecieron talleres sobre lectio divina, espiritualidad comunitaria y el sentido de los votos monásticos.

La vigencia de la Regla de San Benito

Uno de los momentos centrales fue la charla del padre John Klassen, abad emérito de St. John’s Abbey, quien explicó la actualidad de la Regla benedictina como un modelo de vida centrado en Cristo, que equilibra oración, trabajo y vida comunitaria.

“Después de 1.500 años, sigue siendo una vía probada y duradera para vivir la vida cristiana”, afirmó. “Benedicto está convencido de que, al rezar, trabajar y convivir en comunidad, uno se va transformando, haciéndose más conforme al Evangelio”.

Vocaciones y búsqueda de autenticidad

Aunque el campamento no fue planteado como un retiro vocacional, muchos jóvenes descubrieron en él un espacio para replantearse su vida de fe. Wehr señaló que los estudiantes “tienen hambre de autenticidad” y que experiencias como esta pueden suscitar vocaciones o, al menos, el deseo de acercarse más a Dios.

La estudiante Stephanie Rash, de 20 años, reconoció que nunca había rezado la Liturgia de las Horas ni practicado el canto gregoriano, pero valoró la experiencia: “Aunque no sienta un llamado a la vida religiosa, es bueno conocer cómo viven los consagrados y aprender nuevas formas de oración”.

Una experiencia que deja huella

La jornada concluyó con el canto gregoriano de las horas y un clima de fraternidad que unió a seminaristas, estudiantes universitarios, monjes y monjas.

En palabras del seminarista Czaplewski, “sumergirse en la vida monástica por un día ayuda a abrirse más a lo que significa realmente vivir para Dios”. Para muchos, Monasticamp fue una semilla de contemplación que invita a integrar en la vida universitaria el ritmo de oración, silencio y comunidad propio de los monasterios.

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