En el libro publicado hoy por Elise Ann Allen, el Papa León XIV abordó directamente las dudas sobre el estado económico del Vaticano, insistiendo en que la situación no es tan negativa como en ocasiones se ha presentado.
La pregunta planteada fue clara: «Con respecto a la situación financiera de la Santa Sede, usted mencionó anteriormente que no es tan mala como a veces se ha hecho creer. ¿Puede explicar por qué es así? ¿Cuál es la situación financiera de la Santa Sede y cómo planea gestionarla?»
Un balance más positivo de lo esperado
El Papa respondió que, aunque todavía no tiene definido cómo manejará el conjunto de cuestiones económicas, sí cuenta con algunas ideas claras. Recordó que la Santa Sede está compuesta por diversas unidades financieras, y que varias de ellas están funcionando de manera satisfactoria.
En particular, destacó el papel de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), que en su informe de 2024 reportó un resultado positivo superior a los sesenta millones de euros. “¿Por qué nos lamentamos por una crisis?”, preguntó, subrayando que APSA es uno de los principales apoyos financieros de la labor vaticana.
Retos en pensiones y sostenibilidad
El Pontífice señaló también la necesidad de analizar con seriedad el fondo de pensiones, un problema que, según recordó, no es exclusivo del Vaticano sino universal: “No conozco ningún país del mundo que no se lamente de que su fondo de pensiones va a quebrar en treinta o en veinte años”.
A su juicio, este desafío debe ser examinado y tratado con planificación, evitando transmitir la impresión de una crisis inmediata que paralice la acción.
La recuperación tras la pandemia
León XIV reconoció que la pandemia golpeó con fuerza las finanzas vaticanas, ya que una de sus fuentes de ingresos más relevantes proviene de los Museos Vaticanos. Sin embargo, subrayó que la situación ha cambiado en los últimos años gracias al regreso del turismo: “Hay más turistas en Roma este año”, afirmó, indicando que este repunte ha permitido resolver algunos de los problemas que generaban mayor preocupación en el pasado.
Un mensaje de confianza
La conclusión del Papa fue clara: aunque existen desafíos estructurales, la Santa Sede no atraviesa una crisis terminal. La combinación de resultados positivos en algunas unidades, la reactivación del turismo y un enfoque responsable hacia las pensiones permiten afrontar el futuro con confianza y sin alarmismos.