Mons. Eleganti: “El Vaticano II fue un experimento fallido y temerario; solo la tradición puede salvar la fe”

Mons. Eleganti: “El Vaticano II fue un experimento fallido y temerario; solo la tradición puede salvar la fe”

En declaraciones recogidas por LifeSiteNews, el obispo suizo Marian Eleganti afirmó que las reformas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II fueron «un experimento temerario» que ha fracasado. Nacido en 1955, recordó cómo de niño sirvió la Misa primero en el rito tradicional y luego en el llamado “Novus Ordo”, siendo testigo directo de la destrucción de altares góticos en su parroquia y de la “desacralización” del espacio sagrado.

La fractura en la vida eclesial

El prelado relató que desde su juventud observó tensiones entre progresistas y tradicionalistas, la aparición de nuevas figuras pastorales y el declive de vocaciones sacerdotales. Con el paso de las décadas, afirmó que la prometida “primavera de la Iglesia” nunca llegó, sino que se produjo «un declive indescriptible en la práctica y en el conocimiento de la fe, acompañado de arbitrariedad litúrgica».

Crítica a la reforma litúrgica

Mons. Eleganti denunció que la reforma postconciliar supuso «una reconstrucción violenta y provisional» de la liturgia bimilenaria, influida también por criterios ecuménicos y presiones externas. Según señaló a LifeSiteNews, se trató de un proceso «impuesto de manera elitista y disruptiva por la Comisión Litúrgica romana y promulgado por Pablo VI», con consecuencias dolorosas para la unidad del Cuerpo místico de Cristo.

Urgencia de un examen honesto

El obispo subrayó la necesidad de una reevaluación «rigurosa, no ideológica y honesta» de las reformas. Advirtió que las comunidades parroquiales languidecen, los templos se vacían y los jóvenes, en su mayoría, ya no participan. A su juicio, «el progresismo ha llevado a la Iglesia a un callejón sin salida», mientras que las nuevas generaciones se sienten cada vez más atraídas por la tradición.

La liturgia, corazón de la fe

Para Mons. Eleganti, el futuro del catolicismo depende de recuperar la sacralidad del culto: «La Iglesia vive o muere en la liturgia. Allí se decide la fe y la vida cristiana». Frente a un camino sin frutos, el prelado concluyó que es hora de «cambiar de dirección» y volver a la tradición.

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